El desafío de la "deuda social"
Con la disparada del dólar y las turbulencias financieras, las propuestas económicas de los candidatos ganaron el centro de la escena en la campaña para el segundo turno. Pero sus planes de gobierno también tienen promesas para el área social.
Se trata de reducir en parte la deuda social de un país donde pequeñas franjas de la población con estándares altísimos de consumo conviven con un 13 por ciento de analfabetos y con millones de compatriotas que sobreviven con un dólar diario.
Generar millones de puestos de trabajo, ampliar la atención de salud, reducir la mortalidad infantil, eliminar el analfabetismo y extender los servicios de saneamiento, figuran en las agendas sociales de los candidatos.
Lula, por ejemplo, promete duplicar el salario mínimo en cuatro años, reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales (sin rebaja de salarios) y generar 10 millones de puestos de trabajo.
«Es un plan perfectamente realizable, en el País de las Maravillas», afirma el analista Mario Sabino.
Serra no le va en zaga a su rival del Partido de los Trabajadores (PT) en materia de promesas. Habla de construir seis millones de casas populares en cuatro años, lo que implicaría un gasto anual equivalente al déficit nacional en cuenta corriente. «Una enormidad», resume Sabino.
El problema, advierten analistas, es que muchas de las promesas sociales, tanto de Lula como de Serra, necesitan de un crecimiento económico anual de 4,5 a 5 por ciento promedio, cuando en los últimos cuatro años esa cifra fue de 2,2.
Para que Brasil pueda crecer a ese ritmo durante tanto tiempo no debería haber ninguna crisis internacional, la recuperación de Argentina –su gran socio comercial– debería ser casi milagrosa y las inversiones extranjeras tendrían que «llover» sobre el país.
«El área social no puede depender del crecimiento económico», advierte Marcelo Neri, jefe del Centro de Políticas Sociales de la independiente Fundación Getulio Vargas.
Para Neri, «como los límites para ese crecimiento son muy grandes y dependen de factores externos, sería mejor que los candidatos tuvieran caminos alternativos para enfrentar los problemas sociales». *
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