La droga manda desde las favelas
Que es asombroso el poder que tiene el tráfico de drogas sobre la ciudad de Río de Janeiro no es nada nuevo. Pero lo que antes estaba en manos de vendedores dispersos, ahora es controlado por verdaderas organizaciones que tienen una estructura de jerarquías y que en la cima tienen jefes despiadados y carismáticos. Ellos mandan en las favelas: allí entran sólo quienes ellos permiten y el código de silencio es total e inviolable. Toda transgresión se paga con la vida.
Actualmente es éxito en los cines de Brasil una película excelente, dirigida por Fernando Meirelles. Su nombre es «Cidade de Deus» (Ciudad de Dios), una populosa favela de Río que tiene la particularidad de no estar en la ladera de un morro. Es plana, pero también es violenta.
El filme retrata la vida y muerte de los jefes del narcotrafico en este barrio y lo hace con particular realismo. No son vulgares matones, cortados todos por la misma tijera. Son personajes con su estilo, todos implacables porque sobreviven gracias a su capacidad de violencia, pero que cada uno tiene su carácter y hasta los hay simpáticos y con cierta bondad en su corazón.
Es increíble la precocidad con que se empieza a delinquir en las favelas, muchos niños, cuando aún no tienen diez años, ya han matado. Por eso, los capos en la venta de drogas son siempre jóvenes; y Río de Janeiro es La Meca de ellos. No sé por qué los traficantes que son famosos en Brasil son todos de esta ciudad. Seguramente no es porque en otras ciudades brasileñas no se consuman tantas sustancias ilícitas como aquí, pero existe alguna desconocida razón que hace más poderosos y populares a los jefes cariocas.
Fernandinho Beira Mar, quien hace poco más de un mes lideró un sangriento motín en la cárcel de Bangú I, es el más conocido de todos. Lidera la poderosa organización Comando Vermelho y en la vida real posee un fabuloso control sobre la ciudad.
Una semana después del citado motín, sucedió un hecho curioso en Río de Janeiro. El narcotráfico ordenó a los comerciantes cariocas que ese lunes no abrieran sus locales y la mayoría acató. Parecía una ciudad fantasma y aún no se sabe bien por qué se impartió esta amenaza. Indudablemente fue una muestra de poder.
Casi todas las semanas hay una novedad escalofriante que proviene de estos barones de la droga. El sábado de la semana pasada, el diario Globo publicó unas fotos, obtenidas con potentes teleobjetivos, que mostraba en los altos del morro de Mineira a jóvenes, más bien habría que decir niños, blandiendo modernas armas automáticas. Sus edades eran entre 12 y 15 años y se trataba de ametralladoras.
Este miércoles, a la madrugada, volvieron a la acción. Colocaron un fuerte explosivo en el penal Bangú III, buscando la fuga de narcotraficantes presos allí y, al mismo tiempo, dispararon sobre el Palacio Guanabara, sede del gobierno estadual y plantaron una granada en el concurrido shopping Río Sul. Las tres acciones estaban coordinadas.
Nadie sabe con que operativo se puede descolgar este verdadero poder paralelo en cualquier momento; son capaces de todo. Y los cariocas no quieren pensar mucho en ello, si lo hicieran, ninguno podría dormir tranquilo.
Los políticos tampoco se ocupan mucho del tema, no saben qué decir y menos qué hacer. Sólo se pasan la pelota y la responsabilidad unos a otros. El gobierno del Estado de Río de Janeiro, que por ahora está en manos del PT, le echa las culpas al gobierno federal de Fernando Henrique Cardoso. Argumenta que en las favelas no existen fábricas de armas ni de drogas y que ellas llegan allí por descuidos en la vigilancia de las fronteras. El oficialismo, por su parte, culpa a la gobernadora Benedita da Silva por su inacción.
La verdad es que nadie le quiere poner el cascabel a este gato. El es habilísimo, extremadamente rápido y ataca por sorpresa. No es saludable para nadie, ni siquiera para la Policía, ser sus enemigos.
Su poder excede al dinero que se maneja en la venta interna de drogas. El narcotráfico carioca ya tiene sus relaciones con el exterior, principalmente en Colombia. Mucha de la droga viene de allí y no toda queda en Brasil. Esto tiene muy preocupadas a las autoridades norteamericanas, siempre celosas en esta materia y que se alarman ante el fabuloso poder de un Fernandinho Beira Mar.
El actual modus operandi de las organizaciones del tráfico en Río tiene sorprendentes puntos en común con el de las FARC, grupo guerrillero colombiano que encubre al narcotráfico de ese país. Sin dudas, existen contactos estrechos entre ambos.
Pero la más poderosas armas que tienen estos grupos son el terror y la amenaza. Paralizan a la sociedad a través del miedo y la someten mediante la amenaza. Sin ir más lejos, ayer, los traficantes de Río interceptaron una de las frecuencias que usa la Policía y emitieron un mensaje que asusta: «Vamos a salir en bandas, vamos a implantar el terror y matar a la gobernadora Benedita».
Estos sujetos son de temer y sus palabras seguramente no quedarán en el aire. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad