Antimenemistas del PJ no saben cómo parar a Menem

Duhalde dice que las elecciones están en riesgo

ISIDORO GILBERT

 

¿Razones?: si son formales, a la espera de que la Cámara de Apelaciones rechace la declaración de inconstitucionalidad al decreto que fijó internas abiertas generales la jueza María Servini de Cubría. Si el Tribunal de Alzada ratifica el decreto original del gobierno, éste sería a la vez apelado, camino a la Corte Suprema y todo se demoraría.

Las razones reales: el antimenemismo dentro del Partido Justicialista no encuentra la manera de sacar del camino al ex presidente nacido en La Rioja.

El secretario general de la Presidencia afirmó que «es muy difícil» que las internas del PJ puedan realizarse el próximo 15 de diciembre y que, según evolucione el caso en la Justicia, se podrían concretar «a fin de enero o principios de febrero próximo», aunque se mantendría la fecha de las generales. Pero nadie daría un céntimo a favor de esa apreciación.

El Presidente es contradictorio. Antes sostuvo que «yo he convocado a elecciones el 30 de marzo y quiero decirles desde aquí a los legisladores nacionales que cuando un país serio fija una fecha de elección debe ser cumplida».

Ese reclamo al Parlamento tiene su razón. Duhalde enviará su renuncia a la Asamblea Legislativa pero con fecha 25 de mayo, día en que debería asumir el elegido el 30 de marzo, para que no se especule que en rigor todos los avatares que sufre el de por sí controvertido proceso electoral, no es una maniobra para prorrogar su mandato hasta el 10 de diciembre de 2003, que es el que le otorgaron las dos cámaras en enero.

«Tenemos que votar el 30 de marzo, tenemos que entregarle el gobierno al próximo presidente el 25 de mayo. Este es un compromiso de honor de la democracia argentina», señaló.

Pero en el Parlamento no parece que el ambiente sea propicio para debatir la dimisión. Según un rastreo de «La Nación», se trata de «una estupidez: ¿Cómo se gobierna un país de ahora en más con un presidente renunciado? Eso aumentaría la fragilidad institucional», le dijo al diario un grupo de legisladores.

Un senador, que no se identifica, manifestó su temor «a la incertidumbre política» que generaría una decisión de ese tenor y advirtió a los hombres del Gobierno «el riesgo de darle a la oposición una tribuna de tanta trascendencia como es una asamblea legislativa».

Por el contrario Duhalde considera que si la Asamblea Legislativa acepta su renuncia «a partir de allí hay certidumbre, se terminan las especulaciones».

Carlos Menem siente que se trata de bloquearle al menos ser el pretendiente por el peronismo. Su hermano Eduardo Menem dijo en Radio 10: «No cabe duda de que todo lo que hace Duhalde y su gente implica que no quiere que haya elecciones internas, las quieren postergar. Ellos mismos anticipan que puede haber resoluciones jurídicas, piden que se reúna el congreso partidario, que es manejado por Duhalde y tiene graves irregularidades».

«Todo lo que sirva para postergar internas y elecciones, para él es bueno. El quiere quedarse más allá de la fecha indicada, esa es la de máxima. La de mínima es que, de avanzar el proceso electoral, no sea Carlos Menem el candidato del peronismo. Esas son las hipótesis que manejan Duhalde y su gente dijo el senador.

Coincide Eduardo Menem que la renuncia anticipada del Presidente va a generar» una situación peor de la que estamos viviendo». Pero sostiene además que el Presidente no puede convocarla, ya que la Asamblea puede serlo sólo por los cuerpos legislativos y no por el Ejecutivo.

«La Asamblea Legislativa es la que determina la oportunidad de reunirse para tomar una determinación. Creo que son fuegos de artificio para afuera, para disimular que quiere postergar la interna. No quiere que haya elecciones y, si las hay, no quiere que Menem sea el candidato. Van a tratar de obstaculizar por todos los medios esta realidad, que es el protagonismo de Menem».

Algo hay. Duhalde no tiene candidato para oponerle a Menem. Fracasó con Carlos Alberto Reutemann, el escurridizo gobernador de Santa Fe. Lo reemplazó por el cordobés José Manuel de la Sota que como se dice aquí «no le mueve el amperímetro a nadie» y ahora al menos busca mostrar que negocia el respaldo a darle al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, quien  según los suyos  «teme el abrazo del oso».

Mucha confusión. *

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