Aumentan riesgos de ataques en el sureste asiático

Nuevos atentados contra objetivos occidentales podrían ser perpetrados próximamente en el sureste asiático, afirmaron el viernes responsables australianos, mientras que Yakarta puso la primera piedra de su lucha antiterrorista, seis días después del sangriento atentado de Bali que tuvo por blanco a turistas extranjeros.

Un religioso musulmán indonesio, Abu Bkaar Bachir, sospechoso de estar vinculado con Al Qaeda, debió ser hospitalizado de urgencia tras un malestar y no podrá asistir a una crucial audiencia ante la policía el sábado, según sus abogados.

Bkaar Bachir es considerado por numerosos servicios de inteligencia de la región como uno de los jefes de la Yemaá Islamiyá (YI), una organización implantada en el sudeste asiático que tendría conexiones con Al Qaeda.

La audiencia de este religioso musulmán es considerada como una prueba crucial de la nueva voluntad de Yakarta de luchar eficazmente contra el terrorismo, seis días después del atentado que dejó cerca de 190 muertos en Bali.

El primer ministro australiano John Howard advirtió que eran «muy probables» otros atentados antioccidentales en la región, luego del coche bomba que dejó cerca de 190 muertos el sábado pasado en Bali y de una doble explosión el jueves en el sur de Filipinas que dejó por lo menos siete muertos. El gobierno australiano dio a conocer la existencia de «importantes amenazas» contra sus intereses y ciudadanos australianos en Indonesia. Washington exhortó a sus ciudadanos a mostrarse «particularmente vigilantes», evitando los lugares turísticos frecuentados por los extranjeros.

Además de Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Alemania y Dinamarca aconsejaron a sus ciudadanos abandonar Indonesia, primer país musulmán del mundo. Las autoridades indonesias reforzaron la seguridad en torno a instalaciones estratégicas, por ejemplo tres importantes centrales eléctricas de la isla de Java, vitales para el país, y que podrían ser objetivo de atentados.

La presidenta indonesia Megawati Sukarnoputri, sometida a una fuerte presión internacional, firmó este viernes por la noche dos decretos que pondrán los pilares de una fuerza antiterrorista compuesta por soldados y policías, con facultad para interrogar sospechosos y detenerlos hasta un año sin proceso judicial de por medio.

Este decreto, que contempla medidas con carácter retroactivo para que afecten a los implicados en el atentado de Bali, fue redactado en forma urgente tras el ataque, el más sangriento desde los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Australia, al igual que Indonesia y Estados Unidos, privilegia la pista de una red vinculada a Al Qaeda en el atentado de Bali. Sus sospechas apuntan más particularmente a Jamaá Islamiyá. Antes de ser hospitalizado por un malestar, según la versión de sus abogados, Abu Bakar Bachir, había desmentido nuevamente cualquier vinculación con la YI y sus actividades terroristas.

Bakar Bachir debería haber sido interrogado el sábado en Yakarta en torno a sus presuntas vínculos con un hombre presentado como el representado de Al Qaeda en el sudeste asiático, Omar al Faruk, detenido por Estados Unidos. *

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