Nuevo atentado en Filipinas
Nadie se adjudicó responsabilidad por la explosión que ocurrió un día después que presuntos extremistas islámicos realizaron un atentado con bomba que mató a siete personas y dejó a más de 160 heridas en el mercado principal de Zamboanga, una ciudad predominantemente cristiana en el sur del país, escenario de una insurrección musulmana.
«El autobús quedó muy dañado y tememos que pueden haber muchas víctimas», dijo a la prensa el coronel de la policía Dionisio Borromeo.
Uno de los pasajeros heridos dijo que la explosión ocurrió cerca de la parte trasera del autobús, pero no se ofrecieron más detalles del atentado.
En la madrugada había explotado una granada cerca del distrito financiero de Makati, también en Manila, pero nadie resultó herido y funcionarios descartaron que el incidente estuviera relacionado con rebeldes musulmanes.
Sin embargo, la explosión causó pánico en una ciudad ya nerviosa por el atentado de Zamboanga y por los ataques del pasado fin de semana en la isla indonesia de Bali, donde murieron más de 180 personas.
«Lanzaron dos granadas. Una explotó, la otra cayó a tierra», dijo el alcalde de Makati, Jejomar Binay, en declaraciones a una radio local sobre la explosión que se registró en horas de la madrugada.
«No encontramos ninguna conexión con Zamboanga», dijo a un grupo de periodistas extranjeros el asesor de seguridad nacional, Roilo Golez. «No creo que fuera un grupo terrorista. No hay razón para alarmarse y no debemos permitir que esto afecte nuestra vida normal».
Horas después del incidente de las granadas, un gigantesco edificio de Makati fue evacuado tras un falsa alarma de bomba. Escuadrones expertos en bombas registraron el edificio pero no encontraron nada.
Mientras tanto, la presidenta Gloria Macapagal Arroyo dijo a la prensa en el lugar del atentado del jueves en Zamboanga que el ejército y la policía habían intensificado la búsqueda de cuatro sospechosos.
La presidenta rehusó informar si los sospechosos eran radicales musulmanes, pero el jefe regional del ejército dijo que el ataque tenía las características de las guerrillas de Abu Sayyaf, un grupo vinculado a la organización Al Qaeda de Osama bin Laden.
En el ataque del jueves, dos bombas sacudieron el principal centro comercial de la predominantemente cristiana Zamboanga, una ciudad de 700.000 habitantes.
Funcionarios dijeron inicialmente que el ataque, que dejó 62 personas heridas, podía haber sido parte de un complot regional de radicales islámicos.
Los funcionarios agregaron que valoraban la posibilidad de que Jemaah Islamiah, un grupo con base en Indonesia, fuera el responsable del ataque. Jemaah es también investigado por las explosiones del sábado en Bali.
Sin embargo, el jefe militar de la región sureña, teniente general Narciso Abaya, dijo que Abu Sayyaf podría estar más vinculado.
«No existen vínculos contundentes todavía, pero nuestros expertos en bombas dicen que hay similitud entre la bomba que explotó (el 2 de octubre) y las dos del centro comercial», dijo el militar a periodistas.
El ataque del 2 de octubre, que mató a un soldado estadounidense y dos filipinos, fue atribuido a Abu Sayyaf. El grupo dice que lucha por la independencia musulmana en la única nación católica del sur de Asia, pero parece concentrarse en secuestros para exigir rescate.
En los últimos años Zamboanga ha sido escenario de una serie de atentados atribuidos a las guerrillas de Abu Sayyaf. El viernes, soldados y policías fuertemente armados patrullaban la ciudad, algunos en vehículos blindados, durante la visita de Arroyo. *
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