El PT promete favorecer al mercado de capitales para que financie la producción nacional

Lula quiere negociar el ALCA "con el compañero Bush"

Lula Da Silva señaló que, si llega al gobierno, visitará al presidente Bush o lo invitará a conocer Brasil para realizar «una discusión de alto nivel y de forma soberana porque interesa a Brasil la integración y no la anexión cuando el tema es el ALCA».

«Yo voy a buscar un punto de equilibrio en esa discusión», agregó, en un nuevo giro, más moderado, en su postura sobre el ALCA, al que calificaba como «un proyecto de anexión de Estados Unidos».

Lula Da Silva llamó a Bush de «compañero» en tono de broma cuando un periodista le preguntó si no debería conocer el cargo de Robert Zoellick, representante de Comercio Exterior norteamericano, cargo equivalente al de ministro.

Es que el martes, frente a un comentario crítico de Zoellick, Lula Da Silva señaló que no era su rol responder «al sub del sub del sub del secretario norteamericano».

«No creo que el presidente Bush tenga la obligación de saber el nombre de los miembros del primer y del segundo escalón del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso. Un presidente tiene que fijar directrices y tomar decisiones para defender a su pueblo. Eso es lo que Bush hace y lo que yo pretende hacer», respondió Lula.

En un seminario en Miami, Zoellick había dicho que si Lula Da Silva llega al gobierno y no quiere integrarse al ALCA Brasil deberá vender sus productos con la Antártida, en alusión a las exportaciones brasileñas al mercado brasileño, que representan el 25 por ciento de sus ventas totales.

Lula Da Silva señaló que negociará con Estados Unidos sobre el ALCA «exactamente como Estados Unidos discutirá con Brasil: vamos a defender nuestros intereses».

Lula Da Silva, favorito para el balotaje presidencial del 27 de octubre, advirtió que existen otros países, fuera del ALCA, interesados en aumentar el comercio con Brasil.

El candidato del Partido de los Trabajadores venía manifestándose como un crítico del ALCA, un proyecto de integración comercial defendido por Estados Unidos que debería entrar en vigencia el 1 de enero de 2005.

Nuevo intento ante banqueros e inversores

El Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio «Lula» da Silva, divulgó ayer un documento en el que promete favorecer al mercado de capitales para que financie la producción nacional, en un nuevo intento para calmar los temores de banqueros e inversores.

«La cotización del dólar es artificial, así como la tasa de riesgo país. Las turbulencias financieras van a pasar luego de las elecciones», señaló el flamante senador Aloizio Mercadante, brazo derecho de Lula da Silva en temas económicos, al presentar el documento.

Mercadante se manifestó preocupado por la cotización del dólar, que luego del mediodía operaba a 3,87 reales, y por la situación de las empresas locales con deuda en el exterior.

«Tenemos que restituir equilibrio a la tasa de cambio. Muchas empresas endeudadas en dólares están en default y tendrán que reestructurar deudas según criterios de mercado y eso es algo que vamos a tener que superar», señaló el economista del PT.

Según los analistas financieros, uno de los factores que presionan al dólar es el temor a que un triunfo de Lula da Silva en el balotaje del 27 de octubre derive en una moratoria de la deuda brasileña o en una renegociación forzada de los vencimientos.

En junio, Lula da Silva se comprometió a pagar la deuda en tiempo y forma.

El documento, de cinco páginas, fue elaborado por los principales asesores económicos de Lula da Silva y los técnicos de la Bolsa de Valores de San Pablo y fue presentado en la sede de los poderosos empresarios de San Pablo, en un símbolo del giro moderado del candidato opositor.

La iniciativa fue recibida con mucho entusiasmo por el titular de la Bolsa paulista, Raimundo Magliano, y el presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), Horacio Lafer Piva.

De todos modos, Lafer Piva volvió a enfatizar que, si bien «Brasil no va a quebrar, es necesario que el próximo gobierno sea rápido en anunciar un equipo económico creíble, negociar una sólida alianza en el Congreso y presentar a la sociedad una agenda de temas prioritarios».

«Queremos que esto sea mucho más que un frasco de maracujina (un calmante natural) para el mercado financiero y que siente las bases del nacimiento de un moderno mercado de capitales orientado a la producción», sostuvo Antonio Palocci, coordinador del plan de gobierno de Lula da Silva.

En el documento, que tiene un carácter general, el PT se compromete, si llega al gobierno, a autorizar el uso de parte del dinero de los fondos de pensión y de indemnización de los trabajadores para realizar inversiones bursátiles.

Otro de los compromisos del PT es aliviar de impuestos a la compra y venta de acciones.

De acuerdo con los técnicos de la Bolsa de San Pablo, «para crecer mínimamente, sin dependencia financiera externa, Brasil necesita movilizar un ahorro interno de 100 mil millones de reales».

Según Palocci, el objetivo es «volcar ese dinero a la producción para disminuir la dependencia de Brasil de los capitales internacionales. Queremos favorecer el ahorro interno, como hace Estados Unidos».

Pero, esa iniciativa se encuadra en una reforma previsional y tributaria que deberá ser aprobada por el Congreso, que en las últimas décadas se convirtió en el cementerio de iniciativas parecidas.

Palocci sostuvo que, si gana el balotaje presidencial, Lula Da Silva «podrá lograr que el Congreso apruebe estas reformas porque previamente serán analizadas y negociadas en un gran acuerdo nacional entre todos los sectores representativos».

Según los colaboradores del PT, los actores principales de ese pacto serán las federaciones de empresarios y los sindicatos.

Mercadante y Palocci destacaron el escenario donde se desarrolló la presentación del documento, el edificio piramidal de la Fiesp, en plena avenida Paulista, sede de las principales empresas nacionales y extranjeras y postal de San Pablo.

«En las elecciones de 1989, el entonces presidente de la Fiesp, Mário Amato, dijo que si Lula ganaba unos 800 mil empresarios dejarían el país. Trece años después estamos aquí; esto demuestra que los empresarios cambiaron, que el PT cambió, que Brasil cambió», sostuvo Mercadante.

La Fiesp agrupa a empresarios responsables del 42 por ciento de la producción industrial brasileña, que equivale al 14 por ciento del Producto Bruto Interno, y en los últimos tiempos ha mejorado su relación con Lula da Silva y el PT.

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