Más desconfiados y divididos que nunca

Justicialistas recordaron a Perón

ISIDORO GILBERT

 

Todos los precandidatos a presidente para las internas del 15 de diciembre (si es que se hacen realmente), pero también el presidente Eduardo Duhalde, cada uno por su lado, hizo su actito con el objetivo de avivar la llama peronista que parece extinguirse cada vez más.

En rigor durante el menemismo, el Día de la Lealtad, como se conoce al fasto, no fue santo de la devoción de la mayoría que hoy disputan el liderazgo peronista. Nunca faltaron, por supuesto, recuerdos de quienes sienten necesidad de mantener vigente la «época dorada». Ahora, en vísperas de definiciones electorales, volver a las fuentes es más que nada una formalidad.

Conscientes de la poca popularidad que tendrían los actos, los precandidatos eligieron lugares acordes a su escasa convocatoria. Duhalde inauguró su movimiento denominado 17 de octubre en un lugar tan recoleto como una quinta en San Vicente, en la provincia de Buenos Aires, lugar donde Perón y Eva Perón descansaban.

La línea interna duhaldista busca cohesionar las filas de los caciques de la provincia más grande, tentados especialmente por Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, aunque por atrás viene corriendo el santacruceño Néstor Kirchner. Duhalde tentó apoyar para las presidenciales al cordobés José Manuel de la Sota, pero no logra a pesar de una intensa campaña por televisión, elevar el entusiasmo en el electorado justicialista.

Sorpresivamente el centro porteño amaneció con carteles elevando la figura del gobernador Carlos Reutemann como una suerte de guía espiritual para estos días confusos. No lo proponen como candidato, reto que rechazó mil veces, pero se ve que no se pierden esperanzas en conseguir su «sí» para espantar los malos espíritus.

Menem optó por su escenario preferido: La Rioja. Desde allí anunció que Juan Carlos Romero, el gobernador de Salta, será su compañero de fórmula luego de muchas idas y venidas sobre el tema. Este último, prefirió aliarse con Menem a continuar con su carrera a la presidencia. Es natural: el binomio es la derecha del partido, embebida por el neoliberalismo.

Menem denunció otra vez que si las internas se postergan por alguna decisión judicial puede determinar correr para más adelante la fecha de las presidenciales del 30 de marzo, lo que constituiría «un fraude».

El ex presidente salió también al cruce de proyectos para evitar la confrontación dentro del Partido Justicialista haciendo aprobar una muy constitucionalmente discutible Ley de Lemas. Y menos aún designar el pretendiente partidario por intermedio de un Congreso donde Duhalde tiene fuerzas  con respaldos de otros sectores  para por lo menos desmembrarle a Menem la Junta Electoral que aprobó el Consejo Superior del PJ y que sigue incondicionalmente al riojano.

Adolfo Rodríguez Saá, quien apela más que nadie al pasado peronista y sus símbolos, se fue hasta el Norte, a Jujuy a celebrar el fasto. Está por el noroeste en la tercera etapa de la denominada «Marcha de los Sueños» que recorre todo el territorio en busca de votos y adeptos.

Kirchner celebró en Rosario, ciudad que en su momento representó «la capital del peronismo» y hoy la comuna está gobernada por el socialista Hermes Binner, que se alinea con Elisa Carrió pero que el hombre de Santa Cruz busca tentar.

Aunque Rodríguez Saá ha dejado plantada señales de que irá por fuera del partido, Kirchner no quiere anular por completo la posibilidad de llegar a un acuerdo con Duhalde y su poderoso aparato bonaerense.

En fin, De la Sota tuvo su día peronista pero en Resistencia, Chaco, donde encabezó un acto.

En el pasado, una vez elegido el pretendiente, el resto del peronismo se alineaba. Ahora nada indica que ello ocurrirá. Pero de hecho la interna del movimiento que creó Perón domina las decisiones políticas del gobierno, porque ya se sabe, la confusión entre partido y Estado ha sido siempre su signo distintivo. La dispersión y concurrencias módicas en los actos, es un signo adicional al rechazo de sectores importantes de la población a los viejos estilos de hacer política. Los casos de ayer y el caos alrededor de las internas, abonan ese escepticismo.

Los radicales decidieron que también el 15 de diciembre irán a sus internas.

Tres candidatos tratarán de darle vitalidad al viejo partido: Leopoldo Moreau, que representa lo más granado del aparato partidario; Rodolfo Terragno que sueña con insuflar aires renovadores y ser un referente para los independientes y Manuel Alvarez Guerrero, un ex gobernador de Río Negro que supo acercarse a Carrió, que más que nada saludará la bandera.

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