La Corte Suprema zafó del juicio político

En la madrugada de ayer esas esperanzas de ver abierto el camino para el proceso constitucional de al menos algunos integrantes de la Corte Suprema de Justicia con mala fama quedaron sepultadas pese a que la mayoría de los jueces acusados, la votación por su procesamiento fue muy fuerte, pero no alcanzó los dos tercios que requiere la carta magna.

Ocurrió así porque los diputados nacionales menemistas lograron sostener un número necesario para impedir el juzgamiento de lo que se conoce aquí como «mayoría automática» o la «fuerza de tareas» de Carlos Menem en el más alto tribunal. Camino a regresar al Gobierno, o para sostener su defensa frente a posibles procesamientos, el riojano puso todo lo suyo para conseguir ese objetivo

Desde lejos el ex presidente logra conseguir una victoria facilitada por Eduardo Duhalde que después de alentar el juicio político en febrero, más tarde se «arrepiente», acosado por los supremos que fallaron en varios cuestiones contra el esquema monetario. El resultado, facilitaría las gestiones con el FMI porque ahora se supone, o habrá novedades como emular la pesificación como han fallado tribunales inferiores.

Por eso, el jefe del Gabinete, Alfredo Atanasof, se congratuló de la votación en la Cámara baja.

A los debates que llevaron 24 horas, en general a altas horas de la madrugada, se sumó al escepticismo de la sociedad sobre otra posibilidad a lo que ocurrió. Fue así porque, pese al temor de las autoridades, no hubo movilización que merezcan calificarse como tales. El ARI fue el más duro. Elisa Carrió, en su primer discurso, dio pistas sobre esto al sostener que «este país necesita una señal de todos nosotros. Imaginen si un día este país y este pueblo desanimado, dolido y traicionado por todos nosotros, me incluyo, pudiera escuchar que al menos posibilitamos un juicio. El arma contra la violencia es la paz, y ella nunca viene de la mano de la impunidad; la paz sólo viene de la verdad, de la justicia y de la condena. Si estamos aquí presentes es porque no nos resignamos a que se quiebren tantas conciencias para nada».

El socialista Jorge Rivas abundó un poco más en este punto al señalar en la Cámara que «hay que dejar de hacerse los boludos porque el sistema político argentino no está en crisis sino que colapsó», dijo, para luego avanzar hacia lo que en realidad se debatía en el recinto: «Si en 1946 (cuando Juan Perón llegó al poder) se sacaba aquella Corte porque se pretendía hacer otro país, en los noventa (cuando llegó Menem) se la amplió para dejarnos como saldo otro país: el de la exclusión».

El radicalismo acompañó esta posición. Buscó sumarse a esta tesis más allá de la verdad que en su momento les tiró sobre sus bancas el menemismo, que les recordó que durante los dos años de gestión de Fernando de la Rúa, la entonces presidenta de Juicio Político, Margarita Stolbizer, sólo convocó a la comisión en una docena de oportunidades y nunca para tratar un pedido de juicio a estos mismos supremos. El radicalismo aceptó en silencio esta estocada.

El titular de la Corte, Julio Nazareno, estuvo a sólo 13 votos de ser acusado, Los cinco miembros de la «mayoría automática», tuvieron más votos por el procesamiento que por no, pero otros cuatro, vivieron una situación inversa.

La líder del ARI dijo que tiene preparadas nuevas acusaciones contra varios supremos, por lo que esta batalla, sostuvo, no terminó. Veremos. *

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