Miles de manifestantes por la libertad de un luchador social

Movilizaciones contra la criminalización de las protestas

 

Incluso el debate parlamentario de estos últimos días donde la mayoría de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia pudieron zafar de ser acusados para ser separados de sus cargos, estuvo entre las consignas de los manifestantes.

Por un lado fue la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) acompañados por la Federación de Tierra y Vivienda, así como la Corriente Clasista y Combativa, los dos agrupamientos piqueteros más numerosos, dominó el paisaje porteño, el corte del tránsito el Puente Pueyrredón y otros, hasta prolongar sus demandas por el centro de la Capital Federal.

Marcharon desde diversos sitios dirigiéndose por la avenida 9 de Julio hasta el Parlamento primero y luego a Plaza de Mayo donde según los organizadores se congregaron 20 mil trabajadores. Pero la CTA desplegó ayer en casi todo el país, movilizaciones similares.

Por el otro fue el Movimiento Independiente de Jubilados (MIJP) y Pensionados que se movilizó por la libertad de su referente máximo, Raúl Castells por una ruta desde los límites capitalinos que lleva hasta los Tribunales de Lomas de Zamora, donde se realiza el juicio contra el dirigente por los delitos de «coacción agravada, usurpación de propiedad, instigación a cometer delitos y privación ilegal de la libertad». La columna –encabezada por Nina Pelosso, la esposa de Castells– estaba, integrada por el MIJP, el Polo Obrero, el Partido Socialista de los Trabajadores y el Movimiento Barrios de Pie, los que habían partido por mañana desde el Puente La Noria.

Rodríguez Saá en la marcha

Llamativamente estuvieron en la marcha de una poco frecuente amplitud el precandidato presidencial en el peronismo, Adolfo Rodríguez Saá, legisladores nacionales, el sindicalista Hugo Moyano, dirigentes trosquistas, el cura Luis Farinello, el diputado abstencionista Luis Zamora, activistas del Movimiento Barrios de Pie y de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, miembros del Bloque Piquetero Nacional, el diputado del ARI Mario Cafiero, bonaerense; el secretario general de sindicato de estatales, Pablo Michelli, etc..

El puntano así se lo había prometido a Castells semanas atrás.

Los enemigos del ex presidente efímero, califican a su movimiento como «Tánger», que al decir del escritor Paúl Bowles «es el lugar donde nadie pregunta porque y a que viene»: ha incorporado a hombres como el ex carapintada, Aldo Rico, tiene como su posible segundo, al radical Melchor Posse, y evidentemente busca poner un pie en el movimiento piquetero.

Al dirigente del Partido Obrero (trosquista), el legislador porteño Jorge Altamira, le cayó pesada la presencia del ex gobernador de San Luis, pero no hubo roces mayores. Moyano, que es el vocero gremial de Rodríguez Saá, expresó que el proceso contra Castells es insultante: «Cae naturalmente la acusación de coacción agravada que tiene. La privación ilegal de la libertad es la muletilla para perseguir al movimiento piquetero», declaró en Radio 10.

Castells, de orientación trosquista no encuadrado, es juzgado por haber ingresado por la fuerza al municipio de Lomas de Zamora el 13 de junio de 2001 con una protesta reclamando alimentos para desocupados.

Intimidaciones

El Movimiento Nacional y Popular (MNP) un instrumento electoral del puntano, afirmó que Castells está procesado «como consecuencia de su activa participación en la lucha contra el feroz modelo neoliberal que azota nuestra patria».

Castells indicó a la prensa que «en el marco de un país donde hay más de 7 millones de personas sin trabajo, 4 millones y medio de jubilados con haberes congelados desde 1991; en un país donde se mueren de hambre 55 chicos por día, que yo esté preso por reclamar el derecho a trabajar y a alimentarse constituye el símbolo de la barbarie y la injusticia que existe».

Actualmente están incoados procesos contra más de tres mil obreros, ocupados o no, que han participado de luchas sociales.

El matutino «Página/12″ denunció ayer que un piquetero de 21 años fue secuestrado, golpeado y amenazado de muerte, cerca de un asentamiento en Lanús, en el Gran Buenos Aires.

La advertencia fue que dejara el trabajo comunitario.

El joven pertenece a la Corriente Aníbal Verón, una de las más destacadas del movimiento piquetero que el jueves tuvo un fuerte altercado con la policía porque se negaban sus integrantes a ser cacheados para ingresar a la Capital Federal, donde finalmente realizaron una movilización en Plaza de Mayo.

En Rosario, a una estudiante con militancia social en el cristianismo de base, le tajearon la cara en un baño de la Facultad con la evidente intención de amedrentarla.

A estos hechos se agregan casos de intimidación contra periodistas sobre todo del interior del país, hechos todos que parecen ir configurando un curso de acción, de sectores con poder, para golpear al movimiento popular en un cuadro de fuerte agravamiento de las contradicciones dentro del justicialismo, donde parecen temer un protagonismo social que no controla ninguna de las facciones en pugna. *

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