ENTREVISTA - LUCIO GUTIERREZ, CORONEL RETIRADO

Ex líder golpista de Ecuador afirma que no es extremista

Mientras la mayoría de los ecuatorianos lo recuerda como una figura rebelde en los dramáticos eventos durante el tumulto económico, Gutiérrez –también un ingeniero civil– se considera un amante de la paz.

«La injusticia me transforma. Cuando no hay injusticia yo soy muy pacífico, yo soy muy paciente», dijo en voz baja Gutiérrez a Reuters, en una entrevista a bordo de un vehículo todo terreno, decorado con frases pintadas en tonos rojo y verde, sus colores insignia.

Los ecuatorianos acudirán a las urnas el 20 de octubre para la primera elección general desde que cayó Mahuad. Su vicepresidente Gustavo Noboa ascendió al poder con apoyo militar e instrumentó la dolarización de la economía para frenar su acelerado desplome.

Según una reciente encuesta de la firma Informe Confidencial, Gutiérrez se ubica en tercer lugar de las intenciones de voto tras el magnate bananero Alvaro Noboa y el ex presidente Rodrigo Borja, quien gobernó entre 1988 y 1992.

Dado el nivel de dispersión electoral será difícil que un candidato logre el 50 por ciento de los votos, o el 40 por ciento más 10 puntos de ventaja sobre el segundo, necesarios para ganar en primera vuelta, por lo que se procedería a una segunda ronda el 24 de noviembre.

Los analistas de Wall Street han puesto poca atención a la campaña. Pero, al recordar al venezolano Hugo Chávez, quien ganó una elección en 1998, seis años después de un golpe fracasado, algunos ven con cautela la posibilidad que otro ex golpista llegue al poder.

Gutiérrez, vestido en un uniforme de color verdeoliva, que él califica como propio para un safari, admite que es soñador.

Pero cree que podrá ganar la elección y generar un consenso entre los sindicatos de izquierda y organizaciones indígenas que le apoyan y los empresarios locales, para mantener la economía en buen camino.

Honestidad es clave

Los planes de Gutiérrez incluyen una férrea lucha contra la corrupción con fuertes sentencias, junto a incentivos tributarios para inversionistas extranjeros que desarrollen plantas eléctricas, el turismo y el estratégico sector petrolero.

Cree que la honestidad podría facilitar el camino para un préstamo del Fondo Monetario Internacional, visto como clave por la falta de financiamiento que enfrenta Ecuador desde que incumplió con los pagos de su deuda externa en 1999.

Gutiérrez espera que con mayor honestidad tras una década plagada de denuncias de corrupción contra la cúpula política, los empresarios del país querrán invertir en un esfuerzo solidario de paliar la pobreza.

«A lo mejor estoy soñando un poco, pero todo comienza con un sueño», señaló.

Para el coronel, quien salió del ejercito tras recibir una amnistía, la única manera de evitar una «explosión social» en Ecuador es con un mejor sistema educativo, para que los pobres eleven su nivel de vida y tomen mejores decisiones en las urnas.

Gutiérrez, quien fue criado en la ciudad amazónica de Tena antes de regresar a su ciudad natal Quito, dice que ha sido calificado como izquierdista por parte de los poderosos deudores de la banca que quieren que sus candidatos lleguen al poder para evitar tener que cumplir sus obligaciones.

Como líder de un movimiento político naciente llamado Sociedad Patriótica 21 de enero –en conmemoración del día del golpe que depuso a Mahuad– Gutiérrez dijo no poder competir con la publicidad costosa de los grandes partidos, lo que lo lleva a visitar todos los pueblos que pueda.

Al pasar por un peaje en las afueras de Quito, Gutiérrez saluda al joven que colecciona las monedas, quien pareció sorprendido de ver al candidato de cerca. «Aprovechamos todo el tiempo para hacer campaña», dijo, sonriendo. *

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