El peronismo no encuentra consenso

 

No habrá elecciones internas y abiertas para la designación de los candidatos presidenciales, porque la jueza María Servini de Cubría consideró inconstitucionales esas normas, ya que vulneran  sostuvo  la libertad de acción de los partidos políticos.

Por ahora, y hay que decir las cosas condicionalmente, dada la cantidad de cambios que va sufriendo el cronograma electoral, las presidenciales se deben realizar el 30 de marzo y en abril el posible segundo turno.

Eduardo Duhalde reiteró que reclamará a la Asamblea Legislativa que le acepte con fecha 25 de mayo, su renuncia «indeclinable» para que se aventen las versiones de que todo esto ocurre para que pueda seguir gobernando hasta el 10 de diciembre de 2003, que es el mandato que le confirieron los legisladores.

Oficialmente se apelará la decisión, pero ya todos se acomodan a la nueva (y aguardada) situación. De boca para afuera, el jefe del gabinete, Alfredo Atanassof, cotidiano portavoz gubernamental, lamentó la decisión de la jueza («estoy decepcionado») pero nadie cree ya en palabras.

El fallo era esperado por el duhaldismo porque no encuentra la manera de instalar un candidato peronista que no sea ni Carlos Menem ni Adolfo Rodríguez Saá. Pugnó hasta hace días, con la esperanza que el santafesino Carlos Alberto Reutemann aceptara el reto para lo cual se le iba a colocar todo el aparato y resolver algunas condiciones que de una manera u otra, el santafesino postulaba como necesarias. Por caso, liquidar el juicio político contra la Corte Suprema de Justicia, trámite en curso en la Cámara Baja, ya que el miércoles muy tarde el peronismo logró quórum para iniciar la discusión.

Como se supone que los enjuiciadores, no conseguirían los dos tercios de los votos que se necesitan para acusar formalmente a cada juez por separado ante la Cámara de Senadores, la acusación se caerá cuando tal vez hoy concluya la discusión. Otro requerimiento del ex corredor de autos era finiquitar la firma del acuerdo con el FMI, y ya eso parece encaminado, aunque en este asunto, siempre surge algo nuevo.

Cómo evitarlos a Menem y Rodríguez Saá

De todos modos, Reutemann no quiere y Duhalde tiene un problema de sucesión. A Menem la medida de la jueza le da también tiempo para acomodar sus fuerzas, completar sus alianzas. Tiene a su favor, que controla la junta electoral del partido justicialista, pero este cuerpo debe ser confirmado por el Congreso partidario, cuya mayoría sigue a Duhalde. Este con Reutemann hasta podrían elegir por esa instancia el candidato del peronismo, porque entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, tienen mayoría cómoda de congresales.

En concreto la resolución de Servini de Cubría deja las cosas como estaban antes de la proclamada reforma política que fue, como se ve, un parto de los montes: nada quedó de transparencia prometida, formulada en plena efervescencia de la consigna «que se vayan todos» y que como ahora se acalló, deja de nuevo el juego en manos de los políticos profesionales.

Ya se sabe que el ir y el venir alrededor de las disposiciones electorales, su armazón, estaba (está) vinculado a la imposibilidad que tiene el peronismo de cerrar filas en torno a un pretendiente.

Dos con esas ínfulas, el puntano y ex pero efímero primer mandatario, Adolfo Rodríguez Saá, quien encabeza las encuestas aunque hay que precisarlo, con índices módicos, y el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, ya se disponen a ir a las elecciones de marzo por fuera del partido justicialista. Rodríguez Saá apuesta alto: que entonces haya presidenciales en diciembre, sostiene con fuerza.

Esto dejaría, de no ocurrir alguna novedad judicial o internacional, el camino librado a Menem para ser el pretendiente por la sigla Partido Justicialista. Difícil que pueda con él, el cordobés José Manuel de la Sota y el peso del sello partidario no hay que despreciar.

Por lo pronto el juez Norberto Oyarbide dictó la falta de mérito contra el ex presidente en el caso de una cuenta no declarada en Suiza, a pesar que Menem la blanqueó en dos reportajes de televisión extranjera. Oyarbide sostiene que eso no absuelve a Menem por lo menos hasta que Suiza informe sobre la verdad de esa caja de ahorro por 600 mil dólares.

Realineamientos

El menemismo ayer reiteró que las internas en el PJ, con padrón partidario inflado y listado de independientes, se realizarán igualmente el 15 de diciembre, pero nadie puede hoy firmar un pagaré con esa fecha. Habrá intenciones de revivir una discusión para una ley de lemas que no diga que es tal, para salvarse de la fulminación de inconstitucional, pero hoy por hoy el peronismo no tiene la suficiente fuerza legislativa para imponerlo.

Los hechos le dan la razón a los que con escepticismo han estado observando el trámite electoral. Por caso, al ARI y sus aliados que han mantenido en cierto misterio sus cartas sobre la fórmula electoral (salvo la candidatura de Elisa Carió) y el espacio de sus alianzas. De hecho hay ahora tiempo hasta 90 días antes de la fecha del acto comicial; hasta el dictamen judicial, los plazos eran perentorios: el 24 de este mes.

El alivio se extiende a los radicales que irán a internas propias con sus modales eternos, aunque todavía no saben cómo resolverán su orfandad política actual.

El emergente socialista autogestionario, Luis Zamora, dirá igualmente, al menos en sus costados se dice así, que es mejor abstenerse en este sucio proceso que tiene sólo en cuenta los intereses del justicialismo y nada se ha hecho para una renovación de los mandatos como lo siguen reclamando (pero solamente en las encuestas, no en las calles) la mayoría de los ciudadanos.

La Izquierda Unida (comunistas y un sector trosquista) insistirá en lograr una coalición de lo que el secretario del PCA llama «espacio de la cultura socialista».

¿Solución? Digamos que una prórroga de un choque dentro del peronismo que no es fácil imaginar. Muchas cosas sucederán todavía. *

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