Cuba aclarará su participación en la crisis de misiles de 1962
En una conferencia de tres días se estudiarán miles de páginas de documentos secretos desclasificados que podrían arrojar nueva luz sobre los 13 días que llevaron al mundo al borde de una guerra atómica en octubre de 1962, cuando aviones espía de Estados Unidos descubrieron que la Unión Soviética estaba instalando secretamente misiles nucleares en Cuba.
Entre los protagonistas que asistirán a la conferencia están Robert McNamara, ex secretario de Defensa del entonces presidente John Kennedy.
Desde Rusia, participarán el ex vicecanciller soviético Georgy Kornienko y el hombre que planificó el desplazamiento de los cohetes, el general retirado Anatoly Gribkov.
Por su parte, el gobierno del presidente Fidel Castro buscará dejar en claro para la historia cuál fue el papel de Cuba en la crisis.
Cuba aceptó el pedido soviético bajo el entendido de que las armas eran para uso defensivo y no ofensivo, para impedir una invasión estadounidenses a la isla, dijo el vicepresidente del Consejo de Ministros cubano, José Ramón Fernández.
La instalación de misiles de alcance medio se produjo un año después de un fracasado desembarco en Playa Girón de exiliados cubanos anticastristas entrenados y equipados por la CIA.
«Esta crisis realmente tiene su base en la permanente hostilidad y agresión de Estados Unidos contra la revolución cubana», dijo Fernández en una entrevista.
La desclasificación de documentos secretos de Cuba, Estados Unidos y los antiguos archivos de la ex Unión Soviética «va a permitir dejar en claro el hilo conductor del desarrollo de la crisis», señaló.
Che Guevara a Moscú
Cuba se sintió en la obligación de aceptar el pedido del líder soviético Nikita Jruschov porque el campo socialista ayudó mucho a la isla, afirmó Fernández, indicando que La Habana quería contribuir a la paridad nuclear que en ese momento desfavorecía a Moscú.
Pero Cuba quería que los soviéticos hicieran pública la instalación de cohetes a 140 kilómetros de la costa de Estados Unidos. Castro envió a su hermano Raúl y luego al Che Guevara a Moscú para tratar infructuosamente de convencer a Jruschov.
Cuando Washignton demostró que Moscú había mentido al mundo, Jruschov quedó en una posición débil en las negociaciones y debió dar marcha atrás, señaló Fernández.
Castro dijo que Jruschov cometió errores políticos al querer colocar los cohetes en Cuba en secreto y luego decirle a Kennedy que solamente eras armas defensivas.
«Nikita engañó a Kennedy. Esa fue su principal falla», dijo Castro en una entrevista con la cadena de televisión ABC que será transmitida el viernes.
Castro quedó excluido de las negociaciones sobre el retiro de los cohetes y no logró obtener un compromiso formal, y no sólo verbal, por parte de Estados Unidos de nunca invadir a Cuba.
La CIA presionó a Kennedy para que no firmara ningún acuerdo con Moscú que garantizara la seguridad de Cuba porque la agencia quería seguir con su campaña clandestina para derrocar a Castro, dijo a Reuters el experto estadounidense Peter Kornbluh, uno de los organizadores de la conferencia.
«Se suponía que habría una garantía que nunca se dio», dijo por su parte Fernández.
Lecciones de la crisis
El presidente George W. Bush citó a la crisis de los misiles el lunes en un discurso para apoyar su plan de llevar a cabo un ataque contra Irak de carácter disuasivo.
El senador Edward Kennedy respondió que su hermano, el presidente Kennedy, optó por otro curso en Cuba, el bloqueo naval a los barcos soviéticos que trasportaban los cohetes para evitar un ataque a Cuba y la guerra.
Fernández criticó la política «agresiva» de Bush contra Irak y dijo que «está condenada al fracaso, lamentablemente a costa de sangre y dolor de mucha gente».
La lección de la crisis de 1962 está en «la transparencia en la conducta de los gobiernos y en la plena convicción de que los grandes problemas de la humanidad hay que resolverlos por la vía pacífica para que no desemboquen en catástrofes», dijo.
La injusticia crea odio contra algunos países ricos, dijo, al señalar que existen más de 1.200 millones de pobres en el mundo.
«Eso es una caldera en explosión. Hay más teléfonos en Nueva York que en Africa, donde hay gente que todavía no ha visto un médico y nunca han tenido un maestro», dijo Fernández.
Castro negó que desarrolle armas de destrucción
El presidente cubano Fidel Castro aseguró que Cuba no tiene programas para el desarrollo de armas de destrucción masivas, e invitó a la comunidad internacional a que envíe especialistas a la isla para que realicen las inspecciones y verifiquen el caso, y disipar así las acusaciones de la Casa Blanca.
«Estamos dispuestos a invitar a la comunidad científica internacional a venir para dar una ojeada a… estos puestos en los que hipotéticamente estamos haciendo investigaciones» para producir armas biológicas, dijo Castro en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense ABC.
Castro definió de «mentiras absolutas» y «un insulto a la inteligencia» las acusaciones lanzadas por el presidente norteamericano George W. Bush respecto al peligro que representa Cuba para el mundo.
«Hay que estar loco, completamente fuera de mente para construir aparatos» biológicos, afirmó el líder cubano. *
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