Los militares celebraron el fallo de la Justicia

Guatemala: anulan sentencia por el asesinato de obispo

«Es un gran paso que dio la Justicia. Hoy es cuando nosotros en Guatemala vamos a demostrar que existen leyes, los militares defendimos a la patria», dijo visiblemente emocionado el capitán Byron Lima Oliva, luego de conocer el fallo de la Sala Cuarta de Apelaciones.

La sala anuló la sentencia condenatoria de 30 años de prisión contra los tres militares, dictada por el Tribunal Tercero de Sentencia, el 7 de junio de 2001, así como la de 20 años de cárcel contra el sacerdote Mario Orantes, y ordenó celebrar un nuevo juicio, con nuevos jueces.

«Nosotros somos claros, defendimos a nuestra patria, no como esos comunistas», dijo Lima en referencia a funcionarios que colaboraron en la investigación sobre el asesinato del obispo.

De acuerdo con Lima, Gerardi fue asesinado por «el crimen organizado. Ahora se va a comprobar, que fue el crimen organizado».

«Nosotros defendimos a Guatemala, ellos (la co-acusadora Iglesia Católica) tienen un enemigo que se llama Ejército de Guatemala, quien los defendió, cuidó puentes, torres y cuidó a un montón de empresarios pobres y ricos, que todo el mundo estuviera bien», dijo, explicando los motivos por los que piensa que se le involucró en el crimen.

«Aquí jamás fue Nicaragua, jamás fue El Salvador y mucho menos esa Cuba asquerosa que existe en otro lado», comentó el militar.

Por su parte el coronel (r) Disrael Lima Estrada, ex jefe de Inteligencia Militar, y padre de Lima Oliva, se limitó a comentar que «por fin llegó la justicia».

«Ahora vamos a salir libres en el otro juicio», dijo.

Entre tanto el ex sargento mayor, Obdulio Villanueva, se declaró «demasiado emocionado porque se está viendo la inocencia» de ellos.

«Lo he dicho una y mil veces, pero es la verdad, soy inocente de todo lo que me han acusado.

Ya llevo más de dos años de estar durmiendo en ese calvario que es esa prisión», agregó Villanueva. «Ahora ya se está demostrando a través de los señores magistrados, que actuaron de una forma honesta, la injusticia que se está viviendo en Guatemala, nosotros somos inocentes aquí y en cualquier parte, no somos delincuentes», aseguró.

«En otro juicio saldremos libres, porque no podrán llevar testigos falsos», dijo.

El único ausente a la audiencia celebrada en la sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia, al sur de la ciudad, fue el sacerdote Mario Orantes, quien desde su captura en marzo de 2000 está recluido en un centro médico privado en la periferia sur de la ciudad, debido a múltiples dolencias.

La única en pronunciarse fue su madre, Marta Nájera.

El fallo «confirma que la inocencia es la que vale en todo momento y ahora se ha demostrado la inocencia de mi hijo, como siempre lo hemos dicho», declaró. *

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