¿Camino al default con organismos financieros?

 

El gobierno no girará al Banco Mundial 250 millones de dólares de un crédito que le concedió a la Argentina y que teóricamente vence hoy.

Teóricamente porque hasta el 9 de noviembre el pago se puede bicicletear y no entrar en default con uno de los organismos financieros internacionales más poderosos.

El ministro de Economía Roberto Lavagna lo viene anticipando desde hace semanas: si no hay acuerdo con el FMI, el gobierno no utilizará más ni un céntimo de sus reservas en el Banco Central, porque si caen las divisas atesoradas, el verde trepa y con ello, los precios, el descontento, la híper, la plaga más temida.

El Presidente dijo ayer sin embargo que son del 80% las probabilidades de suscribir un convenio con el Fondo, que hace de abrepuertas para que el resto actúe.

Pero ese 20% restante está plagado de demandas, trabas todas que Lavagna considera inaceptables y lo lleva a sostener que no pondría su rúbrica en cualquier acuerdo.

Nada se hará con bambolla, como cuando el efímero Adolfo Rodríguez Saá declaró el default.

Hoy no habrá ningún comunicado. Simplemente no abonará, a la espera de ese pacto con el FMI que aplace hasta fines de 2003 los pagos a esa entidad, el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que totalizan 18.000 millones de dólares.

Este país entró en default con los acreedores privados, pero viene cumpliendo con los organismos multilaterales. Consiguió que el FMI le retrasara vencimientos, pero el BM y el BID carecen de esa posibilidad.

Por eso se precisa un acuerdo con el Fondo, esquivo desde diciembre pasado.

Hay un forcejeo, un juego de póquer entre el gobierno y los organismos financieros, pero con cartas marcadas.

Es que al BM y al BID que Argentina no pague el mes próximo le acarreará serios prejuicios, porque deberá tomar dinero del mercado a tasas más elevadas.

El juicio político contra la Corte Suprema

De hecho, el optimismo que ayer derrochaban el Presidente y su jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, sobre avances sustanciales en las negociaciones que tienen lugar en Washington, suponen que la sangre podría no llegar al río.

Desde el liderazgo del FMI las señales no son tan claras.

Duhalde espera hoy la buena noticia, para él, que en la Cámara baja comience el debate sobre el Juicio Político contra los nueve miembros de la Corte Suprema porque confía en que tendrá quórum con los suyos y aliados y cuando deba votarse el dictamen acusatorio, comenzando por el titular del más alto tribunal, Julio Nazareno, no se reunirán los dos tercios de los votos necesarios para elevar el caso al Senado Nacional para juzgarlo.

Nazareno es del riñón de Carlos Menem y tiene acusaciones de todo tipo.

No pocos diputados peronistas podrían dar número hoy y votar contra Nazareno.

Con quórum obtenido, ingresarán al recinto los legisladores del radicalismo, el ARI y otros sectores que quieren que el dictamen no se hunda: prefieren devolverlo a la comisión para que no se consagre la impunidad.

El debate será para alquilar balcones.

A fin de aliviar conciencias se corre la versión, originada en el oficialismo, aunque negada por Duhalde, que varios supremos se irían, entre ellos Nazareno, una vez que acabe lo que ellos consideran una injusta pesadilla.

¿Por qué necesita Duhalde terminar con un asunto que espoleó en febrero (aunque ahora niega)?

Para que al alto tribunal no se le ocurra derribar la pesificación, como debe dictaminar por resoluciones de tribunales inferiores y que están en su agenda.

El FMI, tan ético y puntilloso, aguarda lo mismo para avanzar en las negociaciones. Es que sin esa amenaza de comisión, se tendría un panorama financiero más claro.

Los ahorristas, un sector de ellos, al menos, están que trinan.

El actor cómico Nito Artaza, que lidera un apreciable segmento de estafados, amenaza con movilizaciones de envergadura, no dejar tranquilo al gobierno y le pide a la Corte que haga lo que la ley manda.

Que no se adapte a las necesidades políticas del momento.

Verdadero rompecabezas: si se aplica la ley, se cae el sistema financiero; si se defiende el programa oficial, se decreta el saqueo de los ahorristas.

Todos se presionan y el Estado de Derecho se hace trizas. *

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