El segundo round será a muerte

Lula votó bien, muy bien, mucho mejor que su partido, el PT; pero no alcanzó. Aquello que parecía imposible un mes atrás, cuando comenzó esta campaña presidencial: que uno de los candidatos tuviera él solo más votos que los otros tres candidatos juntos, luego se volvió probable.

A medida que José Serra y Ciro Gomes se concentraban en una lucha despiadada por el segundo puesto, Lula se fue alejando del pelotón. Subió muy fuerte en las encuestas y, a pocos días de esta votación del domingo pasado. El milagro de ganar en primer turno se tornó posible.

No fue. Faltaron cuatro puntos para llegar al 50% de los votos válidos y hacer ya a Lula presidente electo. Esta frustración del milagro cayó como un balde de agua helada a los dirigentes y simpatizantes del PT; ellos deseaban a Lula triunfador en la primera vuelta y ahorrarse lo que se viene. Tres semanas de lucha cuerpo a cuerpo con el candidato del gobierno. Un José Serra que no le queda otra que atacar y con dardos especialmente venenosos.

El tono de la campaña de Lula en este primer turno que acaba de finalizar fue bautizado por los analistas políticos como Lula: Paz y Amor, aludiendo a la actitud tranquila y moderada del líder petista, que tanto contrastaba con las de anteriores elecciones perdidosas.

Lula presentó una imagen mucho más simpática, más blanda y más pacifista que otrora; evitó los ataques fuertes a sus contendores y eludió las polémicas y las definiciones en los temas álgidos.

Este período de gracia terminó para él. Ahora, Serra va a atacar con todo, no tiene otra. Parte desde muy atrás, en este segundo y final round, en la cuenta por puntos. Debe salir a buscar el KO, el golpe de suerte que haga tambalear al oponente y lo saque de la posición cómoda en la que está.

Serra se prepara para esta ofensiva. Todos los sectores de la derecha, rivales tradicionales del ex sindicalista metalúrgico, se afilan los dientes. Todavía les queda una chance, saben que es muy difícil dar vuelta este resultado parcial tan abultado en su contra, pero no van a dar la batalla por perdida hasta librarla. Van a pelear con todas las armas disponibles.

Estas tres próximas semanas que nos llevan a la definición en segunda vuelta serán animadas y seguramente no se respirará paz y amor. La puja se ha tornado en directa, hombre contra hombre, negro contra blanco, derecha contra izquierda. Este segundo turno tensará a la sociedad brasilera, separará claramente las aguas entre lulistas y serristas. La tensión seguramente radicalizará las posiciones.

La lógica hoy se inclinaría en este duelo a favor de Lula: es tan poco lo que debe sumar para pasar el 50%. Pero quien votó por un candidato en primera vuelta no está obligado a repetirlo en la segunda. Aquí está la esperanza de José Serra y de toda la derecha brasilera. Después del primer turno, sí hay balotaje. Es como si se barajaran las cartas y se repartiera de nuevo. Saben que hay que salir a atacar con todo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje