Camino a la presidencia
Lula debería entonces enfrentar al candidato oficialista José Serra en la segunda vuelta del 27 de octubre.
Este es el cuarto intento consecutivo que el ex obrero metalúrgico, que no terminó la escuela primaria y realizó estudios técnicos de tornero, realiza en busca de gobernar a este país, cuya economía es la undécima del mundo.
Pero ahora ha cambiado su camisa de cuadros de las antiguas luchas obreras por la corbata y los trajes oscuros de excelente corte. El cabello alborotado está ahora peinado y alisado y la barba hirsuta, tan querida de los militantes de izquierda latinoamericanos, cuidadosamente recortada.
Y es que Lula no ha hecho más que adaptarse, como buen pragmático, a las técnicas modernas e inevitables del marketing político, y así también la palabra «lucha» ha desaparecido de su vocabulario de antiguo sindicalista.
Octavo y último hijo de una familia de agricultores pobres de Pernambuco (nordeste), a los siete años de edad Lula emprendió el camino de la emigración al puerto de Santos (Estado de Sao Paulo) para escapar de la sequía y el hambre nordestinos.
Tras vender mandioca y naranjas en las calles, a los 12 años de edad ingresó a trabajar en una tintorería de Sao Paulo.
Luego, ya como obrero metalúrgico, a los 14 años de edad empezó a conocer el rigor de los turnos de noche, y estando en esa actividad, tres años después perdió en un accidente de trabajo el dedo meñique de su mano izquierda.
A los 21, se afilió al sindicato de los obreros metalúrgicos, del que se convertirá en presidente en 1975.
En el final de los años 70, en plena dictadura militar (1964-84), Lula estuvo a la cabeza de las grandes huelgas, cuyos mítines llegaban a reunir hasta 100.000 obreros y pasó un mes tras rejas.
En 1980, fundó el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), que lo postuló cuatro veces para la presidencia de Brasil.
Dos años después coadyudó a la creación de la Central Unica de Trabajadores (CUT).
En 1989 fracasó en su primer intento por llegar a la presidencia de la República frente a Fernando Collor, quien se vio obligado a renunciar dos años después para evitar un juicio político por corrupción.
En 1994 y 1998 volvió a fracasar ante el saliente presidente Fernando Henrique Cardoso. *
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