Brasil: el día D
NIKO SCHVARZ
El debate televisivo entre los cuatro candidatos no varió sustancialmente el panorama electoral. Al llegar a su definición, subsiste una única duda: si Lula gana hoy, en el primer turno, o si gana en el segundo, el día 27.
Las fuerzas propias
La campaña del candidato del PT ha estado impregnada de optimismo, de confianza en las fuerzas propias, de su pueblo y de su país. Dijo que por más que se haya desatado la especulación, el Brasil que ya ha salido de crisis peores no va a quebrar; que «si nosotros ganamos, la especulación va a disminuir porque haremos un esfuerzo enorme para que la producción sea la razón de la inversión»; que «el mercado va a ser educado en la medida en que la economía brasilera vuelva a crecer, en que plantar tomates sea más rentable que comprar títulos de deuda», y que otro mercado emergerá, el mercado del crecimiento económico en función del crecimiento de la producción».
Con esa vocación señaló más adelante: «Nosotros queremos operar una gran cirugía en el modelo económico brasileño. De 1950 a 1980 Brasil creció en promedio un 7% por año y hoy puede retomar esa senda de crecimiento». Para ello se requiere que la gente crea que es posible, que la inteligencia de la mente humana permita que ello acontezca. «Nosotros queremos cambiar el actual modelo, aumentar las exportaciones y el mercado interno, inversiones en políticas sociales» y a esos fines «queremos construir un acuerdo político en que participen los prefeitos, los gobernadores de los estados, junto con organizaciones de la sociedad civil, las ONGs, la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica, el sector empresarial de las diversas actividades económicas, el movimiento sindical y otras entidades que se ocupan de políticas sociales».
En síntesis: «La sociedad brasilera, desde los empresarios a las personas de extracción humilde, están esperando la oportunidad de ser llamados a participar. Nosotros vamos a darle esa chance. Nunca en la historia de este país la sociedad va a ser llamada en tal grado a contribuir a la búsqueda de soluciones y a poner en práctica políticas públicas como ocurrirá a partir del 1º de enero, si ganamos las elecciones».
Itamar y los mineiros
El ex presidente Itamar Franco (sucesor de Collor, defenestrado por corrupción galopante) adhirió desde la primera hora a la candidatura de Lula y participó con él en la clausura de la campaña electoral en el mítico São Bernardo do Campo, cuna de las grandes huelgas bajo la dictadura militar que dieron lugar a la creación de la Central Unica de Trabajadores CUT y luego del propio PT. Dirigente de primer plano del PMDB, fue electo gobernador de Minas Gerais y goza de acentuada popularidad entre la población por su decidida lucha, que resultó victoriosa gracias al apoyo ciudadano, en defensa de dos grandes empresas de propiedad estadual, Cemig (electricidad) y Furnas, amenazadas de privatización por los embates del gobierno de FH Cardoso.
Itamar destacó que José Alencar, compañero de fórmula de Lula, es un gran empresario mineiro, opinó que «ha llegado la hora de la alternancia en el poder» y que Lula contará con el apoyo «no sólo del empresariado estadual, sino también del más amplio espectro de la sociedad que quiere ver al país crecer y salir de la actual crisis, retomar el crecimiento económico, la generación de empleo y un salario digno, condiciones para superar las graves desigualdades regionales y sociales que nos afectan». A su juicio, el mayor error del gobierno fue «la privatización de sectores estratégicos de la economía, como el Valle de Río Doce y las telecomunicaciones». En su visión, «el próximo gobierno de la Nación deberá trabajar para construir una gran unidad en torno a la defensa de nuestros intereses. Esto es vital, en un mundo inestable, en el que despuntan fuerzas hegemónicas que parecen no estar dispuestas a respetar la soberanía ajena».
Nuestros vecinos gaúchos
Mucho nos interesan las condiciones en que llegan a la elección nuestros vecinos de Rio Grande do Sul. El PT gobierna ahora el estado, y su capital Porto Alegre por cuarto período consecutivo. En el último tramo Tarso Genro, destinado a sustituir a Olivio Dutra en el gobierno estadual, tomó delantera en una coalición integrada por el PT, el PC do B, el PCB y el Partido de Movilización Nacional, conformando entre todos el Frente Popular. En el estado y la ciudad –uno de los ejemplos rectores en materia de presupuesto participativo– son tradicionales los gobiernos de frente, en que todos los partidos integran la nómina de titulares y suplentes a los cargos ejecutivos y legislativos, federales y estaduales. Así acontece en este caso.
Son notables los éxitos alcanzados por el gobierno de Olivio, en comparación con el anterior a cargo de Antonio Brito, del PMDB. En los últimos tres años la economía gaúcha creció 14 veces más que en los 4 años del anterior gobierno (11% frente a 0,8%); la industria retomó el crecimiento: mientras en el período anterior cayó 4,7%, con el gobierno del Frente Popular subió 11,7% (y 1,7% en todo Brasil); la agropecuaria creció 23,8% (frente a 4,3% en el período anterior y 16,9% en todo Brasil) registrándose en 2001 una zafra récord de 18 millones de toneladas de granos. La región metropolitana de Porto Alegre tiene la menos tasa de desempleo del país, el transporte escolar es pionero entre los estados brasileros, la gestión pública participativa se expresa en la mayor suma de recursos entregados los municipios. Todas son cifras oficiales.
El mismo color
Cuando escribíamos estas líneas se anunció que en Uruguay el Frente Amplio alcanzaba el 52% de las intenciones de voto. Un amigo me comentó que «por estos lados todo se va pintando del mismo color». *
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