Renunció acusado de sobornos
Durante años lo consideraron un maestro a la hora de recolectar fondos para las campañas políticas. Hoy, su talento natural para seducir a donantes no le sirvió para convencer a la sociedad de su inocencia en materia de corrupción. El senador demócrata por Nueva Jersey, Robert Torricelli (1951), renunció a su candidatura a la reelección el lunes, involucrado en un caso de sobornos que podría manchar su carrera para siempre.
El empresario de origen asiático David Chang cumple en prisión una pena de 18 meses luego de declararse culpable por haber hecho contribuciones irregulares por 53.700 dólares a la campaña que llevó a Torricelli al Senado, en 1996. Pero eso no es todo: Chang confesó que antes, durante y después de ese año, siguió dándole dinero y bienes a Torricelli, a cambio de favores políticos. Uno de ellos, la gestión del demócrata ante las autoridades de Corea del Sur para que Chang pudiera comprar una gran compañía de seguros.
En su defensa, Torricelli dijo que Chang era un mentiroso, pero que durante un tiempo los había unido una gran amistad. En enero, la Justicia declaró al senador inocente en la causa, aunque el Comité de Etica del Senado lo reprendió severamente en julio.
Con la renuncia del senador, los demócratas se enfrentan a un conflicto cuya salida no se vislumbra. A sólo cinco semanas de las elecciones legislativas, la desaparición de Torricelli del escenario político deja a su partido sin candidato, lo que le puede restar la precaria pero sustantiva ventaja de un hombre de más en la Cámara alta. Hasta ahora, los demócratas tienen 50 senadores, contra 49 republicanos.
Los demócratas tienen además complicaciones legales para buscar nuevo candidato. Según las leyes de Nueva Jersey, a tan pocos días de la votación, un partido sólo puede cambiar de candidato con autorización judicial. Los republicanos anunciaron que tensarán la cuerda de la impugnación de este recurso hasta el final.
Torricelli es un político famoso por sus dotes histriónicas, su alto perfil afectivo –hace algunos años tuvo un romance muy promocionado con Bianca Jagger– y también por la ley de 1992 que lleva su nombre, que hizo más pronunciado el embargo comercial contra Cuba, hasta convertirlo en bloqueo. Los vínculos del ahora ex senador con la comunidad anticastrista de Miami se hicieron más fuertes entonces.
El lunes, Bob Torricelli recurrió a la imagen de la dignidad. Luego de señalar que era víctima de una campaña de destrucción de su imagen, Torricelli dijo que no quería sentirse responsable por la posible derrota de los demócratas. Los números de las encuestas lo terminaron de convencer: su oponente republicano, el hasta ahora desconocido Douglas Forrester, le llevaba este fin de semana 13 puntos de ventaja con su campaña basada en el lema: «La ayuda está en camino».
Los regalos que Chang reconoce haberle hecho a Torricelli son un reloj Rolex de más de 8.000 dólares, gemelos de oro de Tiffany, un enorme televisor de 52 pulgadas, dinero cash «cada vez que lo necesitaba» y carísimos trajes de telas italianas.
Sobre este punto, el futuro de Torricelli parece pender del hilo de un sastre coreano. Chang Hwan Choi le dijo a la prensa que en 1997, David Chang lo llevó a la casa de un hombre llamado «John», para tomarle sus medidas. En los siguientes 2 años, Choi le hizo a este «John» 10 trajes que fueron cargados a la cuenta de Chang.
Aunque Choi no recuerda bien el rostro de «John», sí en cambio recuerda que su talle era el 40, su gusto por las telas a rayas y los puños franceses. Casualmente, las marcas de estilo de la ropa que Torricelli solía vestir por esos tiempos. *
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