Fracasó un nuevo intento del peronismo

Otra vez no se pudo tratar el juicio político a la Corte

ISIDORO GILBERT

 

Pero nunca antes estuvo tan cerca de conseguir su objetivo al fisurar algo el frente contra los supremos obligando a capitular a legisladores peronistas que saben que la mayoría de los miembros del alto tribunal no merecen seguir donde están. Se sentaron 122 legisladores, y el número mínimo es de 129. En el edificio del Parlamento había 183 diputados.

«La mayoría de los peronistas que estaban por el juicio político se mantienen en esa postura, pero desertaron los que responden a (Adolfo) Rodríguez Saá y algunos otros. La idea es no dar quórum, pero si lo consiguen en algún momento iremos a dar el debate», le dijo a LA REPUBLICA la líder del ARI, Elisa Carrió, la fogonera de impulsar el juicio a los supremos.

El escenario de la sesión prevista para ayer se modificó por la intensa presión de Eduardo Duhalde sobre diputados del peronismo, vía gobernadores, para que no perdieran más tiempo y rechazaran in limine la acusación a fin que los Supremos no cumplieran con amenazas de emitir una acordada dictaminando la inconstitucionalidad de la pesificación que siguió a la devaluación del peso y que es el sostén de la política económica.

Había un «pacto de caballeros» entre el oficialismo y la oposición para decidir si los dictámenes sobre la Corte Suprema de Justicia serían girados a comisión o debatidos en el recinto. Se iba a suerte y verdad: con bancas ocupadas se contarían los votos, y parecía que podría triunfar la idea de enviar el dictamen otra vez a la Comisión.

Y allí se puso en funcionamiento la máquina de apretar y obligó a los impulsores del juicio a cambiar de táctica: retirar la moción de devolver el dictamen a Comisión, para poder torpedear la sesión.

Si bien hasta ayer todos los bloques habían comprometido su presencia en el recinto, ya temprano Carrió adelantó que el interbloque que lidera «no dará quórum» porque «no están dadas las condiciones institucionales para sesionar» y señaló que «un grupo de diputados del PJ cambió de postura» debido a «presiones» ejercidas desde «el oficialismo».

Inmediatamente el presidente del bloque de diputados de la UCR, Horacio Pernasetti, coincidió con Carrió y denunció una «fuerte presión» del ex gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá y de sus pares de Córdoba, José Manuel de la Sota; Santa Fe, Carlos Reutemann, «para que sus diputados no participen de la sesión de esta tarde» (por ayer).

Una señal para el FMI

El gobierno espera que se rechace el juicio, para dar una fuerte señal al FMI en el marco de la negociación de un acuerdo. En la Casa Rosada consideraban que este gesto distendería la relación con la Corte y alejaría, sobre todo, la posibilidad de un fallo contra la pesificación.

No hay coherencia en el oficialismo. En febrero el propio Duhalde impulsó el juicio y poco después emprendió el camino contrario cuando algunas acordadas de la Corte que afectaban la política económica hizo sentir su rigor.

El rechazo exige su tratamiento y votación. Llegada esa instancia, al no lograrse los dos tercios de votos favorables, los expedientes se remitirían al archivo, como reclama la Corte.

En el viraje, la dinámica de la comisión de Juicio Político, presidida por Sergio Acevedo, del peronismo de Santa Cruz, había seguido su rumbo y el 16 de mayo produjo su dictamen acusatorio firmado por la mayoría porque los menemistas no adhirieron: pidió la remoción de los jueces por mal desempeño y presunta comisión de delitos.

Entre los cargos contra la Corte figuran sus fallos por el corralito, la investigación del atentado a la Embajada de Israel y el rebalanceo telefónico.

La posición de los impulsores del juicio político –que prefieren que el dictamen vuelva a comisión y no que se trate en el recinto– no es casual sino que se funda en el hecho de que no cuentan con los dos tercios de los votos necesarios para que prospere la acusación ante el Senado que es, en definitiva, quien lleva adelante el proceso de juicio político propiamente dicho.

¿Cuánto tiempo se mantendría esta situación? «Mañana (por hoy) los diarios nos criticarán, pero no podemos facilitar la impunidad», le comentó Carrió a este periodista. Veremos. *

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