Lula derrocha optimismo en el final de la campaña
Los rivales de Lula, en tanto, continuaban advirtiendo sobre el peligro que supondría la llegada del Partido de los Trabajadores (PT) al poder, debido a la inexperiencia de su líder, Lula, un ex sindicalista que nunca ocupó un cargo público y está cerca de dirigir la mayor economía latinoamericana.
En un acto de campaña el lunes por la noche, Lula pidió un regalo para el próximo 6 de octubre, día de la primera vuelta de las elecciones que coincide con la fecha de su nacimiento. «Ese día es mi cumpleaños y creo que no me van a negar el regalo de la presidencia de la república», dijo Lula ante una multitud en la sureña ciudad de Porto Alegre.
Todos los sondeos muestran que Lula tiene una gran probabilidad de ganar la elección el domingo sin necesidad de ir a una vuelta de desempate con el segundo candidato que obtenga más votos, que se realizaría el 27 de octubre.
Para evitar definir la presidencia en una segunda vuelta, Lula necesita obtener un voto más que la suma de los sufragios de sus rivales.
Una encuesta publicada el lunes mostró que al candidato del PT le falta apenas el 3,8 por ciento de los votos para alcanzar la suma de los sufragios que obtendrían sus rivales y ganar así, sin recurrir a una segunda vuelta, la presidencia de Brasil, el gigante que tiene fronteras con 10 de 12 países sudamericanos.
«Si tuviéramos 50 por ciento (de los votos) sería óptimo. Si tuviéramos 55 por ciento sería óptimo pero, ¿por qué no intentar llegar al 60 por ciento?», preguntó en el acto Lula.
En su cuarto esfuerzo por llegar a la presidencia, el ex obrero sindicalista moderó su retórica socialista del pasado, se alió con un partido de centroderecha y puso a un empresario como su compañero de fórmula, para tratar de seducir a parte del electorado que lo rechazó en sus anteriores intentos.
Lula y sus rivales iniciaban en la tarde del martes los últimos actos de una campaña electoral signada por feroces intercambios de acusaciones y denuncias.
Así, mientras el ex sindicalista se preparaba para un acto en Sao Bernardo do Campo, el suburbio industrial paulista donde protagonizó la mayor parte de su lucha contra la dictadura que gobernó Brasil hasta 1985, su más cercano rival, el oficialista José Serra, visitaba la ciudad de Pelotas, en el sur de Brasil.
La posible llegada de Lula al poder en un país con 170 millones de habitantes que es la novena mayor economía del mundo, ha atemorizado a los mercados financieros, que creen que un gobierno del PT podría causar problemas en el repago de la deuda del país, de 260.000 millones de dólares.
El temor de los mercados a Lula provocó fuertes caídas de la moneda brasileña en los últimos meses, una devaluación que se acentuó en setiembre cuando el real llegó a su mínimo histórico de 3,955 unidades por dólar. El martes el mercado cambiario inició sus operaciones cotizando en baja el real, que luego recuperó posiciones fuertemente hasta 3,70 por dólar.
Pero parte de la tradicionalmente conservadora dirigencia empresarial brasileña ha comenzado a aceptar la posibilidad de un gobierno del PT, del que incluso se espera ahora que continúe las reformas económicas liberales emprendidas por la saliente administración que preside Fernando Henrique Cardoso.
Lula dijo el martes que una vez que termine el primer turno de las elecciones el real ganará fuerza y llegará hasta 2,90 por dólar. «Que apostó por la especulación va a perder», señaló.
«La comunidad empresarial brasileña está preparada para apoyar» a Lula y «no habrá ruptura» del modelo económico, dijo Roberto Setúbal, presidente del Banco Itaú, la tercera mayor institución financiera de Brasil en una conferencia en Washington, citado por los diarios locales.
Los rivales de Lula en la campaña electoral, en tanto, acusaban al favorito para ganar las elecciones con el que el jueves se encontrarán en un debate televisivo de no tener experiencia para enfrentar los problemas de Brasil, cuya economía crece lentamente, donde el desempleo está en alza y la violencia castiga a los mayores centros urbanos del país. «Las personas no son sólo lo que dijeron, sino lo que hicieron», dijo en un acto de campaña Serra, el candidato de la coalición gobernante que ocupa el segundo lugar en los sondeos y que pelea por enfrentar a Lula en una segunda vuelta, pese a que arrastra el peso de ser el candidato de un oficialismo desgastado por ocho años en el poder.
En tanto, Antonhy Garotinho, ex gobernador de Rio de Janeiro que marcha tercero en las encuestas, atacó a Lula comparando la situación de su distrito gobernado por el PT con lo que podría vivir el resto de Brasil si el partido del ex sindicalista llegara al gobierno. *
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