EEUU le bajó el pulgar al ex presidente Menem: "Es corrupto", dijo Otto Reich
ISIDORO GILBERT
El asunto es más risueño, si se quiere, porque el ex presidente ayer se presentó ante el tribunal pero cerró su boca porque dice que no responderá a ninguna pregunta hasta que se sepa con precisión quién es el juez y el fiscal competente, como así también cuáles son los hechos constitutivos del objeto procesal», afirmó el precandidato presidencial del PJ a través de un escrito que presentó en el juzgado.
Ocurre que Menen tiene planteada objeciones a esta investigación y jura que va a responder «recién cuando se resuelvan definitivamente todas las incidencias», en alusión a los seis pedidos de nulidad hechos por su defensa sobre esta causa judicial.
Así el ex mandatario y actual pretendiente estuvo solamente 40 minutos acompañado no solo por sus letrados sino por un comando «antiescrache» que lo acompaña ahora por donde va. Sus integrantes no permitieron el trabajo de los periodistas, particularmente de los camarógrafos de televisión y golpearon a varios. No se la llevaron de arriba, por que uno de los profesionales del video, le pegó al cabecilla un golpe con su maquina de registrar todo, menos, claro, esa acción.
Es todo extraño. Fue el mismo Menem quien reconoció haber abierto una cuenta a nombre de su ex esposa e hijos en Suiza luego que el New York Times asegurara que recibió un regalo del gobierno de Irán para que Argentina no lo implicara en el atentado contra la embajada de Israel.
La gratificación, una bicoca de 10 millones de dólares se habría depositado en otra cuenta, una con nombre de fantasía donde tiene facultad de firmar, el ex secretario privado de Menem, Ramón Hernández.
Hay pedidos al gobierno suizo para que autorice a levantar el secreto del sumario de los dos ahorros. Pero uno elevado por el juez Oyarbide, fue rechazado por no haber cumplido con las normas requeridas por el país europeo. «Hay falta de colaboración suiza», protestó ayer uno de los fiscales de esta causa por la cuenta de 600 mil dólares cuyos movimientos podrán ser estudiados sólo con levantar el secreto que la encubre.
Menem concurrió al tribunal simplemente para no ser llevado por la fuerza pública, como amenazó el juez Oyarbide. De hecho, ya ha confesado ante la CNN, a quien le reveló el ahorro para su familia cuando el New York Times lo dejó muy mal parado.
Menen es «corrupto», lapidario
Pero no se autoincriminará en sede judicial. Por eso, en los últimos días cambió el discurso y sostienen que jamás abrió una cuenta en Suiza. Sólo un informe oficial, puede terminar con este juego de palabras que dañan tanto la reputación del ex presidente.
Ganar tiempo, esa es la consiga. ¿Razones?: maniobrar para lograr la prescripción de la acusación, tarea difícil porque ese beneficio se interrumpió desde el momento en que el juez lo citó a declarar.
Pero, ya se sabe, siempre hay juristas que encuentran un hueco providencial.
En plena campaña para ser candidato del Partido Justicialista, levantando como una de sus banderas un acuerdo estratégico con los EEUU, el hombre de George Bush para los asuntos latinoamericanos, el cubano-americano Otto Juan Reich dijo al diario El País de Madrid, lo siguiente: «Este hemisferio es fértil cuando de corruptos se trata. Ahí tiene el caso de Alemán en Nicaragua, que supuestamente ha robado más de cien millones de dólares; nosotros apoyamos lo que está haciendo el presidente Bolaños. Y tiene el caso de Menem en Argentina y el de Salinas en México».
No se pudo lograr reacciones del ex presidente. Pero cuando la semana pasada el líder del PT lo ubicó a Menem y a Salinas junto a Collor, como «los bambinos de oro» del FMI, el hombre nacido en La Rioja le recordó a todos sus ancestros.
¿Ha querido decir Reich que Menem no es el hombre de EEUU para la crisis? Muchos lo creen así, y sería otro dato sobre su decadencia.
Reich era hombre del grupo anticastrista que piloteaba Jorge Mas Canosa, que era tan amigo de Menem que cuando hizo su giro ante Fidel Castro, correlativo a las «relaciones carnales», había recibido de los exiliados de ultraderecha que «una vez que Cuba sea libre, chico», una avenida de La Habana llevaría el nombre del que fuera por diez años presidente de los argentinos.
El aviso anticorrupción de Reich, podría ser extensivo a otros prominentes figuras de la política argentina, algunas de ellas, revistando en el justicialismo. Habrá novedades al respecto. *
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