Chile: después de 28 años, el Ejército honró al general Prats
El general Juan Emilio Cheyre, actual comandante en jefe del Ejército, definió la ceremonia como «un acto testimonial que refleja la doctrina permanente de la institución y que representa el rechazo a un crimen que nunca debió cometerse».
«Quienes estamos en servicio o en retiro» –precisó Cheyre– «estamos actuando con hechos y no palabras en beneficio de la reconciliación nacional, para enfrentar el futuro dejando atrás sin duda situaciones que nos dividieron».
Prats y su esposa Sofía Cuthbert murieron al estallar una bomba en el automóvil en que viajaban, el 30 de setiembre de 1974, en pleno barrio de Palermo de Buenos Aires, donde vivían exiliados tras el golpe militar que encabezó el ex dictador Augusto Pinochet.
A la misa privada realizada en la capilla de la Escuela Militar asistieron las hijas de Prats y la ministra de Defensa, Michele Bachelet, quien definió al general asesinado como un «gran soldado, fiel a su patria y su institución».
Bachelet agregó: «Estamos en un momento en que el Ejército ha hecho un acto necesario para ellos como institución y también para las familias».
Visiblemente emocionada y con lágrimas en los ojos, Sofía Prats, una de las tres hijas del militar asesinado –que fue jefe del Ejército entre 1970 y 1973– dijo tener «sentimientos encontrados» ante el acto, aunque admitió que «Chile va a agradecer este gesto como camino de unidad».
Sofía Prats recordó que la semana pasada se inició el juicio de extradición solicitado por la justicia argentina para cuatro generales en retiro del Ejército, que aparecen como autores intelectuales del crimen de su padre.
«Pero lo importante es que hoy haya ocurrido esto», rescató Sofía Prats, parte querellante en el proceso que sigue en Argentina la magistrada María Servini de Cubría.
La jueza pidió la extradición de la plana mayor de la DINA (disuelto aparato represivo de la dictadura): los militares en retiro Manuel Contreras, Pedro Espinoza, Raúl Iturriaga, José Zara, y el civil Jorge Iturriaga.
El martes, la segunda sala penal de la Corte Suprema terminará de escuchar los alegatos de las partes y deberá entregar su veredicto.
Al oficio religioso asistieron también ex miembros del régimen militar, incluso el ex vicecomandante en jefe del Ejército, general (r) Guillermo Garín, para quien la muerte del matrimonio Prats respondió a la coyuntura de esos años.
Vocero de Pinochet, dijo que el ex dictador se alegró cuando le dijeron que se iba a realizar el acto de homenaje a Prats. «Le comenté (a Pinochet) que se iba a realizar esta misa y le pareció muy bien que se hiciera», señaló Garín.
Al ser consultado sobre si Pinochet hubiera asistido de no haber estado enfermo, respondió que «él (Pinochet) siempre se manifestó amigo, fue su segundo, y yo creo que sí, pero eso es una mera especulación», se apuró a aclarar.
Prats sucedió en el cargo en 1970 al general René Scheider, asesinado por un grupo ultraderechista que pretendía impedir que el socialista Salvador Allende asumiera el 4 de noviembre de ese año la presidencia del país, tras haber ganado dos meses antes las elecciones democráticas.
Prats renunció a la comandancia en jefe del Ejército en agosto de 1973 y recomendó como su sucesor ante Allende al general Augusto Pinochet, quien 20 días después se unió a las fuerzas golpistas que derrocaron al gobierno de la Unidad Popular. Prats, en sus Memorias, cuenta que Pinochet lo ayudó a exiliarse en Argentina, ante el clima hostil que se vivía en el país en su contra. Sin que le otorgaran el salvoconducto para trasladarse a Brasil, un documento que nunca llegó. *
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