"Brasil no quiebra", dice Lula
«Brasil no quiebra, ya salimos de crisis peores», aseguró el ex líder sindical, a seis días de la primera vuelta del próximo domingo.
«Es con esa convicción que vamos a ganar estas elecciones y que gobernaremos Brasil», continuó el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que según la encuestadora Datafolha tiene 45% de preferencias de voto, más del doble de cualquiera de sus adversarios.
Al referirse a la fuerte devaluación del real, de un 40% este año, Lula la atribuyó al contexto internacional y a «una mezcla de algunos bancos extranjeros con bancos brasileños que intentan hacer de la especulación una forma de ganar dinero fácil».
«Pueden tener la seguridad de que, si ganamos las elecciones, la especulación va a disminuir en este país, porque haremos un esfuerzo muy grande para que la producción sea la razón de la inversión», añadió.
También destacó que elegirá a su presidente del Banco Central en función de sus conocimientos del mercado y del hambre en el país, y no en función de la presión del mercado «que algunos creen que es Dios».
Insistió que su política estará volcada a la economía real y productiva, impulsando el crecimiento, el empleo y las exportaciones, para resolver los «gavísimos» problemas sociales de su país.
«Durante cincuenta años estuvimos preparados para una relación en tiempos de guerra fría y ahora tenemos que negociar en tiempos de guerra comercial», dijo en una rueda de prensa en São Paulo con corresponsales extranjeros.
Sobre política internacional, Lula criticó a quienes hacen hincapié en su buena relación con el presidente cubano, Fidel Castro, y el venezolano, Hugo Chávez.
«Las personas que muestran cierto preconcepto no tienen ningún problema en decir que tengo una relación política con Fidel Castro, con Chávez, pero podrían decir también que tengo relaciones políticas con (el presidente mexicano, Vicente) Fox, con todos los países de Europa, Africa, China», dijo.
«No tenemos preferencias en nuestras relaciones internacionales. Queremos mantener las mejores relaciones diplomáticas con todos los países del mundo», continuó, e incluyó en ellas a Estados Unidos.
No obstante advirtió que en la negociación del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), «de la misma forma que Estados Unidos es intransigente en la defensa de sus intereses, nosotros también lo seremos».
Lula recordó que al contrario de muchas izquierdas que optaron por la lucha armada en la década del 70, la izquierda brasileña quiso «probar que los trabajadores se podían organizar y llegar al poder por la vía democrática».
«Por primera vez en la historia tenemos la oportunidad de que el pueblo elija en primer turno a un obrero metalúrgico presidente de Brasil», afirmó Lula la noche del domingo en su último mitin en São Paulo, en un explosivo ambiente de victoria.
Este lunes, Lula recordó que su currículum es más amplio que el de un líder sindical. «Hace 22 años que soy político, tal vez el que más experiencia tiene en este país», sostuvo.
Líder histórico del Partido de los Trabajadores, Lula fue tres veces candidato presidencial y perdió en 1989 contra Fernando Collor de Mello y en 1994 y 1998 contra Fernando Henrique Cardoso.
También afirmó que en esos 22 años cambió. El resultado, un Lula moderado que compareció a la rueda de prensa en impecable traje chaqueta de buen corte, una barba y cabello canos perfectamente rasurados, acompañado de su candidato a vicepresidente, el empresario multimillonario liberal José Alencar, y con un tono conciliador, simpático y altamente carismático.
Bromeando, recientemente su oponente socialista Anthony Garotinho lo bautizó como el «Lula paz y amor». *
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