Operativo para rescatar a turistas secuestrados

«La marina ha sido movilizada. La operación de liberación se lleva a cabo», aseguró Nasir Sakaran, ministro del estado malayo de Sabah.

El ministro precisó sin embargo que la situación no había cambiado y que no sabían dónde se encontraban los rehenes. «Según algunas informaciones, estarían en Filipinas», cerca de Sipadan, el centro de buceo donde se produjo el secuestro, dijo.

Por su parte, un gobernador provincial filipino ofreció una prima de 30.000 pesos (unos 730 dólares) por cada rebelde abatido del grupo separatista Abu Sayyaf, señaló su portavoz.

El grupo Abú Sayyaf, que opera en el sur de Filipinas en favor de la instauración de un Estado islámico, reivindicó el martes el secuestro de esas 21 personas.

El gobernador de Basilan, Wahab Akbar, también dio a sus seguidores armados la orden de «disparar a matar» en relación a cualquier rebelde que vean huyendo de la ofensiva militar para liberar a los 27 rehenes filipinos en la provincia.

«El gobernador ofrece 30.000 pesos de prima a cualquiera que abata a un rebelde del grupo Abu Sayyaf en cualquier lugar de Basilan», dijo el portavoz Hader Glang, añadiendo que la prima sería mayor por el líder de la guerrilla, Khadafy Janjalani, y por el portavoz de la misma Abu Ahmad, sin decir a cuánto ascendería. El grupo extremista mantiene en su poder en el sur del archipiélago, desde el 20 de marzo, a por lo menos 27 filipinos.

El grupo Abú Sayyaf exige que Estados Unidos libere a tres militantes islamitas encarcelados en su territorio, entre los cuales el paquistaní Ramzi Yussef, condenado a perpetuidad por el atentado contra el World Trade Center de Nueva York, que provocó seis muertos y unos mil heridos en febrero de 1993.

A pesar de que el ministro malayo de Defensa, Najib Tun Razak, había afirmado el lunes que sabían donde se encontraban los rehenes, no se pudo confirmar la veracidad de la reivindicación hecha por una portavoz del Abu Sayyaf a una radio del sur de Filipinas.

La hermana de uno de los rehenes filipinos afirmó este martes que los propietarios del centro turístico donde se produjo el secuestro habían entrado en contacto con los secuestradores y negociaban la liberación de los prisioneros.

«La dirección (del centro) me llamó el martes en la mañana para decirme que ya habían contactado a los secuestradores» y que éstos liberarían a sus rehenes si se pagaba un rescate cuyo monto no fue precisado», declaró la mujer.

Un comando armado llegó el domingo a la isla de Sipadan, una estación de buceo en el estado de Sabah, al este de Malasia, y se llevó por la fuerza a unas 20 personas en dirección desconocida. No obstante, una pareja de estadounidenses consiguió escapar.

Entre los rehenes que siguen detenidos hay una pareja de franceses, tres alemanes, una pareja de sudafricanos, una libanesa y una pareja de finlandeses.

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