Estudiantes iraníes piden libertad de prensa

Los estudiantes iraníes, que el año pasado protagonizaron el mayor movimiento de protesta en el país desde la Revolución Islámica de 1979, se echaron de nuevo a la calle para defender la libertad de prensa, tras el cierre de 13 órganos de prensa no alineados con el régimen controlado por los conservadores.

Los líderes reformadores y la prensa cercana al presidente moderado Mohammad Jatami invitaron con insistencia a mantener la calma y, hasta la tarde de hoy, todas las manifestaciones tuvieron lugar de modo pacífico. Durante la noche del lunes al martes, unos dos mil estudiantes estaban en «sit-in» en las avenidas de la Universidad de Amirabad, al Norte de Teherán, cuando la agencia oficial IRNA anunciaba que se había revocado el cierre del diario Sobh-e-Emruz, cercano a la izquierda islámica.

En julio de 1999, la policía y los integristas islámicos ahogaron en sangre en esta Universidad una manifestación análoga a la de la noche pasada, lo que degeneró en revuelta abierta, reprimida brutalmente durante seis días. El martes por la mañana, en cambio, unos mil estudiantes se manifestaron en la Universidad Técnica de Teherán lanzando gritos contra la «dictadura» y denunciando en un volante «los preparativos para un golpe de Estado contra la prensa reformista».

Posteriormente, unos 700 jóvenes se reunieron en el auditorio de la Universidad de Teherán, la mayor de la capital, para oír discursos de varias personalidades, siguiendo una costumbre instaurada tras la represión de 1999.

Las paredes del auditorio estaban tapizadas de ejemplares de los diarios cerrados y tomaron la palabra tres periodistas de tendencia islámico liberal.

Uno de ellos, Alí Reza Reyai, conquistó un escaño de diputado en las últimas elecciones generales, celebradas el 18 de febrero.

Los tres oradores denunciaron con vigor las medidas adoptadas contra la prensa cercana a Jatami: el arresto de tres periodistas y el cierre de nueve diarios, una revista quincenal y tres semanarios acusados de hacer propaganda contra el Islam y el régimen clerical. Poco antes de esta manifestación, un tribunal especial para el clero había dado orden de captura contra un religioso cercano a la oposición nacionalista y con mucho predicamento entre los estudiantes, Hasán Yusefi Echkevari, por haber participado hace poco en Berlín en una conferencia sobre la democracia que el régimen consideró «antirrevolucionaria y antiislámica».

En concreto, Echkevari, que en Berlín abogó por la separación entre Estado y religión y por la libertad de las mujeres iraníes para no vestir el «hidyab» (el sayo islámico), está acusado de atentado contra la seguridad del Estado, propaganda contra el régimen y los valores islámicos y «comportamiento indigno» para un miembro del clero.

La decisión judicial contra Eckevari, que quizá recaliente los ánimos, coincidió con el comienzo de un proceso contra ocho extremistas islámicos acusados de un atentado cumplido el 12 de marzo contra otra personalidad mal vista por el régimen, Said Hayyarian, asesor político de Jatami y editor de Sobh-e-Emruz.

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