Atentado en Zimbabwe
La crisis abierta desde hace varias semanas en Zimbabwe con la ocupación, a veces violenta, de más de 1.000 granjas pertenecientes a blancos, podría encontrar una salida con la voluntad de Gran Bretana de ayudar a la indemnización de los granjeros expatriados.
Las ocupaciones ilegales de tierras pertenecientes a los blancos se reiniciaron ayer con la invasión de la casa de un granjero en el norte de Zimbabwe por ex combatientes de la guerra de independencia, indicó a la AFP un representante de los hacendados.
De otro lado los habitantes de Harare, tanto blancos como negros, estaban «impresionados», dudando entre la sorpresa y el temor, después del estallido de un artefacto explosivo el sábado en la noche contra las oficinas del Daily News, un periódico independiente.
Este periódico algunas veces se muestra crítico hacia el gobierno, pero en la crisis actual no ha adoptado una posición hostil.
La onda explosiva, que se produjo hacia las 21.30 del sábado, se sintió en gran parte de la ciudad. El perímetro del atentado fue inmediatamente rodeado por la policía.
Algunas personas acusaron al gobierno, que ha atizado la crisis de la ocupación de tierras, y otras se mostraron muy sorprendidas de que la violencia haya llegado a la capital. Hasta el momento todos los enfrentamientos se habían producido en la zona rural.
Gran Bretana podría tener la clave para resolver la crisis al reafirmar su voluntad de ayudar a indemnizar a los granjeros expatriados.
Este procedimiento de indemnización, destinado a beneficiar a los ex colonos, se inició desde la independencia de Zimbabue, en 1980, por parte de la antigua potencia colonial que lo evaluó en dos millardos de dólares.
Ante la falta de claridad, el proceso fue interrumpido en 1988 y sólo fueron desembolsados 70 millones de dólares.
Ayer el secretario del Foreign Office (Ministerio de Relaciones exteriores británico), Robin Cook, explicó en un comunicado que Zimbabwe «debe escoger entre la continuación de la anarquía o el comienzo de un diálogo serio para poner fin a la crisis».
Una delegación encabezada por el ministro zimbabwense de Administración y Vivienda, John Nkomo, es esperada esta semana en Londres.
El sábado, después de que los jefes de Estado de la región se reunieran en Victoria Falls (Sudáfrica) para aportar abiertamente su apoyo al presidente zimbabwense Robert Mugabe, considerado como el principal instigador de los disturbios, Cook explicó que «el diálogo estaba de nuevo abierto».
Según la prensa sudafricana, Mugabe se comprometió a poner fin a la ocupación de tierras y a organizar elecciones libres a cambio del apoyo público que le manifestaron sus homólogos de Africa austral durante la minicumbre de Victoria Fallas, informó ayer el Sunday Times de Johannesburgo.
Durante esta minicumbre, convocada el jueves mientras se llevaban a cabo ocupaciones violentas de granjas de blancos en Zimbabwe, los presidentes Joaquim Chissano (Mozambique), Thabo Mbeki (Sudáfrica) y Sam Nujoma (Namibia) no ocultaron su inquietud ante la situación y urgieron a Gran Bretana, la antigua potencia colonial, a suministrar recursos para aplicar la reforma agraria en Zimbabwe.
Entretanto, las ocupaciones de tierra prosiguieron ayer. «Puedo confirmar que un incidente violento se produjo en una hacienda de Forester Estate, en el distrito de Mvurwi (al norte de Harare)», declaró el director del sindicato de granjeros, David Haskluck.
«Los veteranos de la guerra entraron en las tierras esta manana y luego ocuparon la casa de Duncan Hamilton», el responsable de la granja, indicó Hasluck.
«La Policía está presente en el lugar y trata de calmar la situación, que es muy tensa», anadió el dirigente de los granjeros.
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