Alivian el bloqueo

Las medidas aprobadas por el gobierno israelí de Ariel Sharon para aliviar el bloqueo en las ciudades de Cisjordania reocupadas comenzaron a aplicarse ayer con lentitud, mientras los palestinos las calificaron de «cortina de humo» y por segundo día consecutivo miles de árabes desafiaron el toque de queda en Nablus.

Sharon, según informó ayer la radio estatal israelí, ordenó al ejército una serie de medidas para aliviar las condiciones de vida de la población de Cisjordania, entre ellas la reducción de las horas del toque de queda y la autorización de ingreso a Israel para 12.000 palestinos.

El ejército levantó el toque de queda en la ciudad de Kalkilia por «tiempo ilimitado» y la Marina de Guerra recibió instrucciones de ampliar la zona de exclusión marítima frente a las costas de Gaza hasta las 12 millas, que permitirá la pesca a los palestinos.

El portavoz del Ministerio de Finanzas israelí, Eli Yosef, dijo que «en uno o dos días» se pagarán 70 millones de shekel (cerca de 15 millones de dólares) al ministro colega de la ANP, Salam Fayyed, en concepto de impuestos «congelados» desde enero de 2001.

Sin embargo, los anuncios fueron calificados por Nabil Abu Rudeina, el portavoz del presidente palestino, Yasser Arafat, como «cortina de humo» y señaló que «continúan las medidas de castigo colectivo».

En tanto, el jefe de las negociaciones y ministro de Gobernación palestina, Saeb Erekat, lo consideró «un gesto para los medios de prensa».

«El cierre de los Territorios sigue igual, el toque de queda sigue igual y la imposibilidad de moverse sigue igual», agregó Erekat, que encabezará la delegación que el 5 de agosto se reunirá en Washington con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell.

La reunión anunciada para hoy entre los ministros de Finanzas de ambas partes fue anulado, informó la radio estatal israelí, aunque sin precisar los motivos.

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Benyamin Ben Eliezer, prevé reunirse en las próximas horas con el ministro de Interior palestino, Abdelrizak Yehiye, para analizar la implementación de dichas medidas, tendientes a desahogar la población árabe, aprobadas por Israel la semana pasada bajo presión de Estados Unidos, tras el atentado en Gaza.

Mientras continúan las polémicas en torno al acuerdo de un cese del fuego unilateral que las milicias palestinas parecían estar a punto de proclamar cuando el ataque áereo de la semana pasada a Gaza mató a 16 palestinos, incluido el líder de Hamas, Salah Shahade.

Ben Eliezer admitió ante las comisiones de Defensa y Relaciones Exteriores del Parlamento que conocía, antes del ataque a Gaza, la intención de los activistas de Tanzim –la milicia de Al-Fatah, el movimiento de Arafat– de proclamar una tregua.

Según el ministro, se trató sólo de «una idea», que habría incluido a activistas políticos sin influencia alguna en los jefes de las milicias armadas palestinas, ni tampoco sobre Shahade, quien previo a su «ejecución selectiva» se habría comprometido a organizar atentados simultáneos en ciudades israelíes.

Desde su cuartel general de Ramalá, siempre rodeado por el ejército israelí, Arafat declaró que estaba al tanto de la iniciativa del cese del fuego unilateral.

«Habíamos llegado a un acuerdo, pero fue completamente anulado por el ataque de los F-16 a Gaza», aseguró el presidente palestino, pese a lo cual aclaró que los esfuerzos para una tregua «proseguirán».

En Nablus, norte de Cisjordania, el toque de queda impuesto por el ejército israelí fue desafiado por miles de palestinos, informaron fuentes locales.

Las fuentes agregaron que los soldados israelíes se limitan por el momento a controlar los ingresos a la ciudad, sin penetrar en su interior, donde los comerciantes abrieron sus negocios. *

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