Juan Pablo II por quinta vez en México

Las autoridades mexicanas declararon ayer «todo listo» para recibir hoy, por quinta vez, al «Papa Peregrino», Juan Pablo II, en el marco de su 97 viaje internacional, ocasión en la que canonizará al indio Juan Diego.

Unos 30.000 agentes de la policía uniformada y de civil están acuartelados para participar en el operativo destinado a brindar protección al Sumo Pontífice, mientras 20.000 empleados municipales están a punto de entrar en acción como voluntarios en servicios de orientación, salud y protección civil.

El Papa llega a México a sólo tres años de su último viaje a la nación que ha honrado con el título de «Siempre Fiel», como su natal Polonia, para canonizar al indio Juan Diego, testigo de las apariciones de la virgen de Guadalupe, en diciembre de 1531.

Según cálculos oficiales, entre ocho y 12 millones de personas –procedentes de todos los rincones de México y de diversos países del mundo, especialmente latinoamericanos– verán al Papa a lo largo de sus cinco recorridos por la capital o en los actos masivos que presidirá.

La quinta visita a México –el primer país que visitó fuera de Italia tras su asunción como Papa en 1978– tendrá un carácter especial para los millones de fieles de esa nación, pues se tiene la impresión de que será la última vez, dada su avanzada edad y su delicado estado de salud.

El Papa prácticamente restringirá su actividad de la Nunciatura Apostólica, el lugar donde pernoctará dos noches, a la Basílica de Guadalupe, la patrona de América Latina, ubicada a 10 kilómetros de distancia.

Por ello, será en la Basílica donde se reúna con el jefe de Gobierno de la capital azteca, Andrés Manuel López Obrador, a diferencia de 1999 cuando recibió las llaves de la ciudad en la sede comunal, y en la Nunciatura haga lo propio con el presidente Vicente Fox.

La llegada a la ciudad de México del avión «Mensajero de la Esperanza», un airbus 320 de la aerolínea centroamericana Grupo Taca, a territorio nacional, procedente de Guatemala, está previsto para las 19.30 locales del martes (00,30 GMT del miércoles).

La embajadora Mireya Terán, jefa del Protocolo de la Cancillería, y el Nuncio Apostólico en México, Giuseppe Bertello, subirán al avión para invitarlo a descender al hangar oficial de la Presidencia de la República.

De inmediato comenzará la ceremonia de bienvenida en la cual Fox leerá un mensaje, seguido del discurso de Juan Pablo II, luego de lo cual tendrán lugar las salutaciones protocolarias y el intercambio de regalos.

El Pontífice beatificará el jueves a los indios cajonos del sureño estado de Oaxaca, bendecirá el templo dedicado al nuevo santo y partirá de regreso a Roma después del mediodía.

La visita papal a México podría dejar unos 600 millones de dólares de ganancias, según estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, en base al gasto de 50 dólares promedio de los 12 millones de turistas que se esperan.

La secretaria de Turismo del gobierno de la capital, Julieta Campos, fue más cautelosa y estimó que el ingreso económico sería de unos 250 millones de dólares.

Se espera que restaurantes, hoteles y centros de diversión permanezcan con su capacidad colmada a lo largo de la visita del carismático líder espiritual de los católicos, sobre todo las 47 mil plazas disponibles en la ciudad de México, muchas de la cuales están reservadas.

La música del popular mariachi acompañará al Papa en los actos de bienvenida y despedida, anunciaron los organizadores. *

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