Dos santos "nacionales" de Guatemala y México, seguidos por miles de fieles, serán canonizados

El Papa regresó a Latinoamérica

El viaje del Papa a Canadá en ocasión de la XVII Jornada mundial de la Juventud (JMJ) concluyó ayer, pero Juan Pablo II permanecerá en el continente americano unos días más, hasta el jueves.

En la tarde, el Pontífice aterrizará en Ciudad de Guatemala y de allí viajará a la capital mexicana para las canonizaciones de Pedro de San José Betancur, primer santo de Guatemala (aunque nació español), y del indígena Juan Diego Cuauhtlatoazin.

En México, en otra ceremonia, Juan Pablo II proclamará beatos a dos padres de familia martirizados en el siglo XVIII por haber «defendido la pureza de la fe cristiana», Juan Bautista y Jacinto de los Angeles.

Con la etapa latinoamericana del viaje –que implica aún más fatiga y nuevos cambios climáticos, de huso horario y de altura (más de 1.200 metros, Ciudad de Guatemala y más de 2.000 Ciudad de México)–, Karol Wojtyla, de 82 años, enriquecerá el número de los 462 santos y de los 1.291 beatos que proclamó en casi 24 años de pontificado.

Aunque frágil y enfermo, el Papa no quiere renunciar a uno de los elementos clave de su papado, dar al pueblo cristiano ejemplos de santidad y de fidelidad a Jesús, buscándolos no sólo entre los religiosos y sacerdotes sino entre los laicos, los padres y madres de familia, las personas comunes y corrientes.

Por ello, aún con el programa reducido a lo indispensable, el Pontífice viajó a América latina.

En Guatemala y en México la expectativa de los católicos por la llegada del Papa es tan grande como la gratitud por haber decidido no celebrar las canonizaciones y beatificaciones en Roma.

Los futuros santos están profundamente arraigados en la devoción popular y en la historia de los dos pueblos.

Pedro Betancur será el primer santo de Guatemala, un país de poco más de once millones de habitantes de los cuales son católicos casi nueve millones y medio.

Nacido en 1626 en Villaflor, en la isla de Tenerife (Canarias), Pedro concibió el sueño de llegar a América para hablar de Dios a los indígenas.

Lo hizo primero en Honduras y pensó en hacerse sacerdote pero después entendió que su camino era hacerse terciario franciscano.

El hermano Pedro creó la orden de los hermanos de Belén, con pocas decenas de miembros y fundó la primera escuela de alfabetización de América Central y el primer hospital para convalecientes en las colonias españolas.

Pedro, a menudo comparado con San Francisco, murió a los 41 años, y la iglesia lo recuerda por su «humildad y misericordia».

Juan Diego –que será canonizado por el Papa el 31 de julio en la basílica de Guadalupe en Ciudad de México– vio, según la tradición católica, a la Virgen llamada también «la Morenita», patrona de América Latina.

Las apariciones fueron en 1531, en plena conquista española, al indígena Cuauhtlatoatzin (Aguila que habla, en dialecto náhuatl), bautizado como Juan Diego.

Según la tradición la Virgen se le apareció tres veces, con rostro de india y le pidió que levantara un templo en ese lugar, sagrado para los aztecas, que allí veneraban a una divinidad femenina.

En la tercera aparición el rostro de la Morenita habría quedado impreso en la casaca de Juan Diego, gracias a lo cual habría convencido al obispo para construir una capilla, en el lugar donde hoy se levanta el santuario, visitado por millones de personas todos los años.

Guatemala de fiesta para recibir al papa Juan Pablo II

En un ambiente de fiesta religiosa y miles de guatemaltecos volcados a las calles, el papa Juan Pablo II llegó a la ciudad de Guatemala, donde el martes por la mañana canonizará al hermano Pedro de San José Betancourt.

El Santo Padre llegó procedente de Toronto, Canadá, primera escala de una gira de 10 días por tierras americanas, que culminará el jueves en la ciudad de México.

El gobierno de Alfonso Portillo decretó asueto para este lunes y el martes, a fin de que la población pueda participar en el recibimiento del Pontífice y en la ceremonia del martes, a la que se estima acudirán entre 500.000 y 700.000 feligreses, según fuentes de la Iglesia católica.

Horas antes de que el Santo Padre arribe a Guatemala, el presidente Portillo envió una iniciativa de ley al Congreso para abolir la pena de muerte, a la que se encuentran condenados 36 delincuentes comunes, principalmente secuestradores y violadores.

El Papa le había solicitado a Portillo en una carta enviada días atrás que decretara una «moratoria» en la aplicación de la pena de muerte.

Miles de guatemaltecos, principalmente jóvenes, coparon desde horas de la madrugada la ruta de unos 4,5 kilómetros que recorrerá el papamóvil entre el aeropuerto y la Nunciatura, sur de la capital, para elaborar multicolores alfombras construidas con aserrín, con figuras y mensajes religiosos.

El Pontífice fue recibido por Portillo, el gabinete, los mandatarios centroamericanos y el controvertido presidente del Congreso, el ex dictador general (r) Efraín Ríos Montt, quien en 1983, cuando gobernaba de facto el país, ordenó fusilar a seis presos, pese al pedido de clemencia del Papa, antes de su primera visita al país.

El gobierno de Portillo desplegó desde el viernes un operativo de seguridad en el que participan unos 20.000 miembros de la Policía Nacional Civil (PNC), que en las últimas horas redoblaron la vigilancia en torno al aeropuerto, la Nunciatura, donde se hospedará el Pontífice, y el Hipódromo del Sur.

En la ceremonia de canonización también participarán los presidentes Mireya Moscoso (Panamá), Abel Pacheco (Costa Rica), Enrique Bolaños (Nicaragua), Francisco Flores (El Salvador), Ricardo Maduro (Honduras) e Hipólito Mejía (República Dominicana), así como el primer ministro de Belice, Said Musa, de acuerdo con el programa oficial.

Tras una extenuante gira que inició el martes en Canadá, donde participó en numerosos actos, el Papa de 82 años, aquejado por el mal de Parkinson y la artritis, en Guatemala sólo tiene previsto un acto público, el de la canonización del hermano Pedro, que se efectuará entre las 09H00 y las 11H00 locales.

Tras llegar a Guatemala y desplazarse a la Nunciatura, el Papá recibirá por 15 minutos a Portillo y a su esposa y luego saludará al vicepresidente Francisco Reyes, ambos en reuniones privadas, para luego descansar hasta el día siguiente.

El martes participará en la canonización y retornará a la Nunciatura, para partir finalmente hacia México a las 16H00 locales.

El beato Hermano Pedro nació en Tenerife, España, el 19 de marzo de 1626 y a los 25 años llegó a la ciudad de Antigua, Guatemala, donde vivió hasta su muerte en 1667, a los 41 años.

El proceso de canonización comenzó en 1698. Después de 304 años, el nuevo santo será elevado a los altares al confirmarse, el 7 de julio de 2001, la milagrosa sanación de un paciente, por lo que la Santa Sede emitió el decreto de canonización, tras recibir el informe respectivo de la Comisión Médica del Vaticano.

En 1984, el Tribunal Eclesiástico de Tenerife (España) afirmó que un niño de cinco años de edad, Adalberto González –que padecía un cáncer linfático terminal– había sanado gracias al hermano Pedro.

González, que ahora tiene 22 años, llegó el sábado a la capital guatemalteca para participar en el recibimiento del Papa y tendrá un lugar en la tarima principal en la misa del martes. *

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