El Papa descansó en Strawberry Island

Los jóvenes invaden la ciudad de Toronto

Juan Pablo II reposa, reza y lee después de haber llegado el martes a Canadá.

Tiene a su disposición un cochecito eléctrico como el que se usa en las canchas de golf para que pueda recorrer los senderos de la isla de 17 kilómetros cuadrados, a 45 kilómetros de Toronto, donde muchos sacerdotes canadienses suelen pasar sus vacaciones.

Por las calle de Toronto no hay carteles de bienvenida ni publicidad para la JMJ, pero son los grupos de muchachos y muchachas, con su presencia alegre y colorida, los que hacen propaganda por el encuentro internacional con Karol Wojtyla, de 82 años.

La cita con la juventud culminará en la vigilia del sábado 27 y en la misa de la mañana del 28, en el enorme predio del Downsview Park.

Son muchísimos los estadounidenses, orgullosos de su país y de su religión, que llevan banderas con barras y estrellas a todas partes en sus camisetas y en sus mochilas, en sus vinchas y en sus pañuelos.

Algunos de ellos también llevan escritas leyendas seguramente gratos al Papa, como «el aborto es un crimen».

Por la noche, en las calles que hasta hace dos días estaban desiertas en el centro económico y comercial de Toronto, entre los rascacielos de vidrio y acero, se divierten grupos de jóvenes brasileños.

Envueltos en grandes chales verdes y amarillos cantan y bailan al son de tambores y panderetas.

Entre los miles de jóvenes presentes también hay muchos italianos, franceses y alemanes, jóvenes del este europeo y asiáticos.

«Están las banderas de todas las naciones bajo el sol», dijo anoche en la misa inaugural de la JMJ el cardenal de Toronto Aloysius Ambrozic.

La llegada del Papa ayer a Canadá impresionó a la prensa local, sobre todo porque decidió bajar la escalerilla del avión paso a paso, a pesar de sus achaques.

«Nos esperábamos un papa frágil y distante y en cambio hemos visto el coraje y la resistencia» del hombre que bajó del avión, dice el Toronto Star.

El principal diario canadiense, The Globe and Mail, dedica gran parte de su primera página a la foto de la llegada del Papa y a testimonios de fieles conmovidos.

El diario también entrevistó a los expertos de la Parkinson’s Society, de Canadá, que estudia la enfermedad que padece el Papa, quienes se declararon «impresionados» por los esfuerzos realizados por Juan Pablo II en el aeropuerto de Toronto. *

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