Jefes militares y políticos israelíes se culpaban unos a otros por las consecuencias de la operación

Polémica en Israel y condena internacional del ataque aéreo

Los altos cargos militares y políticos israelíes se culpaban unos a otros de las graves consecuencias de esa operación que tenía como blanco al jefe del brazo armado del grupo radical islámico Hamas.

La bomba teledirigida disparada por un avión de combate F-16 mató, además del jefe del Hamas, a 14 personas, de cuales nueve eran niños.

En un nuevo comunicado difundido este miércoles, el brazo armado del Hamas instó a sus miembros a sumergir a Israel «en un mar de sangre».

El Hamas reivindicó los disparos de cohetes de fabricación artesanal Qassam que cayeron el martes por la noche en una localidad del sur de Israel y en una colonia israelí al norte de la franja de Gaza, causando dos heridos.

Citado por la radio pública, el primer ministro israelí Ariel Sharon afirmó que si el ejército hubiese sabido que otras personas, además de los activistas, estaban con el jefe del Hamas, habrían encontrado otra forma de matarlo.

Unas horas antes, Sharon se declaró satisfecho por esta operación afirmando que se trataba de uno «de los más grandes éxitos del ejército israelí».

Algunos ministros intentaron librarse de su responsabilidad en este asunto. «No es concebible que el primer ministro, el ministro de Defensa (Binyamin Ben Eliezer) y el jefe del Estado Mayor (Moshé Yahalon) hayan dado luz verde a esta operación sabiendo que civiles inocentes serían alcanzados», afirmó el ministro de Finanzas, Silvam Shalom.

El presidente Moshe Katzav reconoció que hubo un «fallo». «Los responsables políticos deben asumir la responsabilidad de ese fallo», estimó.

El presidente de la comisión de Defensa y de Relaciones Exteriores del Parlamento, Haim Ramon, que disputa a Ben Eliezer la dirección del Partido Laborista, indicó que «errores operativos fueron cometidos durante el ataque aéreo».

Este ataque fue unánimemente condenado en el mundo, en especial por Estados Unidos, principal aliado de Israel.

El presidente estadounidense George W. Bush reprochó implícitamente a Sharon que haya puesto trabas a sus esfuerzos para reactivar la paz en la región.

Por su parte, los palestinos acusaron a Israel de haber saboteado intencionadamente un intento de tregua.

El ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, indicó que varios movimientos palestinos radicales se habían reunido y conversado sobre el fin de los ataques antiisraelíes antes de la incursión del lunes.

El jefe espiritual del Hamas, el jeque Ahmed Yassin, confirmó que su movimiento «estaba dispuesto a proclamar una tregua con ciertas condiciones», en una entrevista publicada por el periódico español ABC. La reunión del Consejo de seguridad de la ONU sobre Medio Oriente, a petición del grupo árabe, se celebrará este miércoles por la noche, indicó una fuente oficial en Naciones Unidas.

Pese a esta tensión reinante, los dirigentes palestinos mantenían consultas este miércoles sobre la conveniencia de retomar o no el diálogo con Israel sobre las cuestiones humanitarias y de seguridad, pero de momento no se pronunciaron sobre ello.

El ministro israelí de Relaciones Exteriores Shimon Peres señaló que Israel había desbloqueado 200 millones de shekels (unos 43 millones de dólares) correspondientes a la décima parte de los haberes palestinos congelados por Israel desde el inicio de la Intifada. Pero esta suma no será transferida hasta que se ponga en marcha un mecanismo garantizando que los fondos no serán utilizados para financiar a las organizaciones terroristas, subrayó la radio pública. *

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