Militantes palestinos viven al filo de la navaja
La violenta muerte del jefe militar del Hamas en una ataque aéreo nocturno el lunes en el que también murieron su esposa, su hija y otras doce personas, es para lo que la mayoría de los líderes militantes palestinos se preparan cada vez que un avión F-16 o un helicóptero Apache israrelíes vuela sobre la densamente poblada Franja de Gaza.
En los paupérrimos campos de refugiados y las atestadas ciudades de la estrecha zona costera, rodeada por barcos israelíes y vigiladas con torres y retenes, los jefes militantes palestinos llevan adelante día a día una existencia furtiva esperando constantemente una rápida y violenta muerte.
La Fuerza Aérea israelí, aprovisionada por su principal aliado Estados Unidos, puede sobrevolar la Franja de Gaza (de sólo 45 kilómetros de largo por 7 de ancho) en cuestión de minutos, divisando las casas de militantes buscados en medio del conjunto de viviendas irregulares y casuchas bajas de las ciudades.
Y sus tanques de batalla y tropas especiales también realizan incursiones regulares con el objetivo de eliminar enemigos desde las bases ubicadas en los fortificados asentamientos israelíes de la costa. «El pueblo palestino son las montañas y los valles que nos protegen», dice Muhajid, de 31 años, encargado militar del militante Comité de Resistencia Pública, en una entrevista con la AFP el pasado jueves.
Pero el gran peligro para los militantes también viene de la población, donde la extrema pobreza y la desesperación conduce a jóvenes a ofrecer su cuerpo como bombas humanas y a otros a vender información a los servicios de inteligencia israelíes, que proporcionan datos al ejército para sus operaciones.
Los grupos militantes utilizan a personas ubicadas en los estrechas entradas de los laberínticos campos de refugiados para alertarlos sobre la presencia de extraños, e insisten en apagar los teléfonos celulares antes de cualquier reunión para evitar ser rastreados. *
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