EEUU, la Unión Europea, el secretario general de la ONU y Rusia reaccionaron por la acción israelí

Ataque en Gaza: el mundo condena a Israel y palestinos piden venganza

Los responsables israelíes, que se tomaban muy en serio esas amenazas, alegaron que el ejército no sabía que había civiles en la casa bombardeada y justificaron la «liquidación» de Salá Chehadé.

Por su parte, la Autoridad Palestina aprovechó esa matanza para reclamar una vez más la intervención internacional para proteger a los palestinos.

En la ciudad de Gaza, unos 50.000 palestinos participaron en los funerales por las quince víctimas.

Trece organizaciones que representaban al conjunto de los movimientos nacionalistas e islámicos palestinos declararon un «día de la ira» el martes.

«El presidente (norteamericano George W. Bush) había dicho antes que Israel debe ser consciente de las consecuencias de sus acciones, (…) y el presidente cree que esta acción de mano dura no contribuye a la paz», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.

«Fue un ataque deliberado contra este objetivo, realizado sabiendo que implicaría la muerte de inocentes», añadió.

En nombre de la Unión Europea (UE), Dinamarca, que ejerce su presidencia semestral, condenó enérgicamente el ataque.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, recordó que «Israel es legal y moralmente responsable de tomar medidas para prevenir la pérdida de vidas inocentes».

Moscú se mostró «seriamente preocupado por la noticia» y llamó a «ambas partes en conflicto a la moderación».

El brazo armado del Hamas, las Brigadas Ezzedín al Qasam, responsable de la mayoría de los ataques suicidas cometidos en Israel desde 1994, afirmó que «esa masacre no quedará impune» y amenazó con «hacer pedazos los cuerpos de sionistas en cada restaurante, en cada parada de autobús, en cada autobús».

Por su parte, la Autoridad Palestina reclamó la intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) y del Consejo de Seguridad de la ONU al tratarse de un «crimen de guerra».

El presidente palestino Yasser Arafat lamentó el «silencio de la comunidad internacional» y pidió a la UE que actúe para «acabar con la agresión israelí».

El ejército israelí aumentó su nivel de alerta en torno a Gaza y Cisjordania, por temor a las represalias.

Un avión de combate F-16 israelí lanzó una bomba de una tonelada que destruyó cinco casas de un barrio popular de Gaza donde vivían decenas de familias, dejando además 176 heridos, según el balance comunicado por el ministro palestino de Salud, Riad al Zaanún.

Según fuentes médicas, nueve niños figuran entre los muertos y 15 heridos se encuentran en estado muy grave.

«Si hubiésemos tenido informaciones de que había civiles inocentes en la casa, no la habríamos atacado y habríamos aplazado esta misión», dijo un oficial superior del ejército israelí, que no quiso ser identificado.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, se felicitó de la muerte de Chehadé y consideró que el ataque fue «una de las operaciones más exitosas» del ejército, según un comunicado oficial.

Subrayó además que Israel «no tiene ninguna intención de atentar contra civiles» y que «siempre lo lamenta por quienes son alcanzados».

El bombardeo tuvo lugar cuando empezaban a aparecer ciertos signos de distensión. *

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