Un católico cayó muerto y otros dos católicos y un protestante resultaron heridos

Una semana crítica para la paz en Irlanda del Norte

El primer ministro Tony Blair enfrenta un doble reto el miércoles, cuando él o su secretario para Irlanda del Norte, John Reid, hablen ante el parlamento sobre los problemas que afectan a los acuerdos de paz del Viernes Santo de 1998.

En primer lugar, tiene que presentar medidas concretas para detener la violencia que volvió a cobrar su cuota en la madrugada del lunes, cuando un católico cayó muerto y otros dos católicos y un protestante resultaron heridos.

Simultáneamente, debe tratar de conjurar la crisis política que amenaza con desatarse entre unionistas protestantes y republicanos católicos en la asamblea de poder compartido de la provincia en Stormont.

«Hemos estado antes aquí, pero de nuevo estamos en crisis», dijo Eamon Phoenix, profesor de política en la Universidad de la Reina en Belfast, en declaraciones a Reuters. «Blair tiene ante sí un acto de equilibrio muy delicado si quiere mantener las cosas en el camino correcto».

Versiones filtradas a la prensa sobre lo que Blair o Reid planean decir al parlamento británico sugieren que estrecharán el escrutinio sobre el cese de fuego de las guerrillas republicanas del IRA, pero no sancionarán al Sinn Fein, su brazo político.

Sin embargo, esto no satisfaría las demandas de los unionistas de línea dura, que exigen que el Sinn Fein sea expulsado del ejecutivo.

Para aplacar a los republicanos, los analistas dicen que Blair y Reid también podrían proponer una amnistía para los paramilitares «en fuga», un pequeño grupo de guerrilleros –principalmente republicanos– que escaparon de la cárcel o fueron condenados en ausencia.

«Blair no puede arriesgarse a distanciarse de los republicanos», dijo Phoenix. «No tiene nada qué ganar al echar al Sinn Fein. Eso sería un enorme retroceso que podría descarrillar totalmente la situación». Pero la condena de la violencia, sin acciones enérgicas, podría no ser suficiente para conformar al primer ministro de Irlanda del Norte, David Trimble, un destacado líder moderado de los protestantes unionistas.

Trimble ha dejado entrever que podría renunciar si Londres no actúa con suficiente firmeza. Si los representantes de línea dura en su Partido Unionista del Ulster (PUU) no son apaciguados, enfrentaría de todos modos una fuerte batalla por el liderazgo del movimiento este mismo año.

Ante una oleada de descontento unionista con el acuerdo del Viernes Santo, el PUU podría incluso perder la posición de punta ante el más radical Partido Unionista Democrático (PUD), dirigido por Ian Paisley, en las próximas elecciones.

«Se supone que (Blair) es el guardián del proceso de paz, él es la persona que tiene la responsabilidad legal de mantener el orden aquí en Irlanda del Norte, y lo estoy conminando a que la ejerza», dijo Trimble durante el fin de semana.

En otra entrevista el lunes, Trimble advirtió sobre «el escenario de pesadilla», en el que el PUD y el Sin Feinn, dirigido por Gerry Adams, podrían convertirse en las fuerzas dominantes en las elecciones de la asamblea de mayo próximo.

«Si nos encontramos en una situación en que los líderes de la política en el Ulster son Gerry Adams y Ian Paisley, entonces será un desaste absoluto», dijo Trimble al diario The Guardian.

Los republicanos dicen que es injusto que la atención se centre en ellos cuando hay pruebas claras de que los paramilitares protestantes tienen una responsabilidad igual –si no mayor– por la violencia.

Los republicanos destacan los reciente gestos del IRA, incluyendo sus disculpas de la semana pasada por los asesinatos del pasado, y han dejando entrever la posibilidad de una respuesta fuerte si Londres sanciona al Sinn Fein. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje