Desde el Che Guevara a la Guerra de las Galaxias contra el FMI

Una protesta surrealista

Tras una escaramuza bajo la lluvia y la detención de uno de los manifestantes, la tensión se alivió y los manifestantes alzaban sus manos haciendo el signo de la paz o jugaban con un globo terráqueo que volaba por encima de sus cabezas.

La escena ocurrió antes del mediodía en la intersección de la avenida Pennsylvania y la calle 20, a dos cuadras de las sedes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, donde el lunes delegados de países ricos y pobres asisten al último día de las llamadas reuniones de Primavera de ambas organizaciones.

«FMI, Banco Mundial, empiecen a temblar. Hoy son unos cochinos, mañana serán tocino» y «FMI, BM y OEA promueven ayuda y dictaduras, a Fujimori en Perú» fueron algunas de las pancartas de los alrededor de 1.000 manifestantes.

Entre las consignas en inglés contra el capitalismo y el uso de la violencia se escuchaba otra en español: «El pueblo, unido, jamás será vencido», algo que encajaba con una bandera con la imagen del Che Guevara, héroe de la revolución cubana.

Otro manifestante portaba un muñeco de cartón de unos tres metros con la imagen del presidente Bill Clinton, caricaturizado como títere de las grandes corporaciones estadounidenses.

Del otro lado, colocados detrás de una valla de acero, formaban una serie de filas unos 150 elementos de seguridad, algunos con uniformes de camuflaje para selva y todos con máscaras antigás y bastones.

En gesto de burla, los manifestantes reproducían en un equipo de sonido la llamada «Marcha imperial», mejor conocida por su interpretación recurrente en la serie de películas de La Guerra de las Galaxias en asociación con Darth Vader y sus tropas.

Aunque colorida, la manifestación palideció en comparación con la que protagonizaron unas 6.000 personas el domingo contra la «globalización capitalista» en un jardín dos cuadras delante de la Casa Blanca.

Esa protesta amenazó con desembocar en violencia, cuando la policía dispersó a dos grupos de manifestantes pero no hubo mayores consecuencias. Decenas de personas fueron detenidas pero la mayoría fue puesta en libertad horas después.

El jefe de la policía de Washington, Charles Ramsey, dijo a reporteros que en las mochilas de los detenidos se encontraron clavos, piedras e incluso una botella de orina con la etiqueta «Seattle special», en alusión a los disturbios de diciembre que frustraron la reunión de la Organización Mundial de Comercio.

Sharon Alexander, una manifestante de 49 años que dijo haber participado en las protestas de hace cuatro meses en esa ciudad estadounidense, afirmó: «Seattle fue mucho más divertido». Dijo que la policía en Washington estaba mucho mejor organizada, además de que los sindicatos en Seattle les dieron mayor apoyo.

Los manifestantes acusan a los organismos financieros de diseñar políticas en nombre de las naciones industrializadas para mantener sometidos a los países en vías de desarrollo.

Vehículos antimotines circulaban por la zona de 30 cuadras, cercada desde el fin de semana con barreras de acero. Dos estaciones del tren subterráneo y todos los comercios fueron cerrados.

Pero el Comité de Desarrollo del Banco Mundial se reunió como estaba previsto para discutir programas para el alivio de la deuda, fomento comercial y ayuda al combate del SIDA.

Un lunes más tranquilo

El centro de Washington, escenario el domingo de protestas contra la globalización económica de unos 6.000 manifestantes, amaneció el lunes más tranquilo y con una amplia movilización de la policía. Unos 50 manifestantes trataron infructuosamente de bloquear el paso de vehículos que trasladaban a delegados de naciones ricas y pobres que asisten al último día de las llamadas reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.

La policía empujó con sus bastones a los manifestantes y arrestó a una veintena de ellos, luego que el fin de semana usó también gases lacrimógenos y arrestó a cientos de personas. Un agente arrojó gas pimienta en el rostro de tres de ellos.

En la intersección de las calles K y 18, a tres cuadras de las sedes del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, manifestantes coreaban tímidamente consignas contra ambas organizaciones.

Los manifestantes acusan a los dos organismos de diseñar políticas en nombre de las naciones industrializadas para mantener sometidas a los países en vías de desarrollo.

«Hey, hey, hey, jo, jo, jo. El Banco Mundial se tiene que ir», coreó una decena de jóvenes, con mochilas en la espalda y la ropa mojada por la lluvia.

Frente a ellos, una fila de policías con cascos, máscaras antigás e impermeables, sostenían sus bastones por ambos extremos en actitud retadora. Había más curiosos y policías que manifestantes.

En la esquina opuesta, un grupo ligeramente mayor portaba un cartel amarillo donde pedían la condonación de la deuda a los países subdesarrollados y el cierre del FMI y el Banco Mundial por ser «enemigos de los trabajadores y de los pobres».

Un vehículo antimotines circulaba por la zona, cercada desde el fin de semana con una línea de barreras de acero. Dos estaciones del tren subterráneo fueron cerradas y todos los comercios de las 30 cuadras cercadas permanecieron cerrados. No obstante, el Comité de Desarrollo del Banco Mundial comenzó su reunión programada a las 7.30 hora local (1130 GMT) para hablar sobre programas para el alivio de la deuda, fomento comercial y ayuda al combate del SIDA.

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