"Mea culpa" de Francia por su antisemitismo
El carácter extraordinario de lo que está ocurriendo en este terreno en Francia fue subrayado este lunes por Henri Hajdenberg, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia (CRIF), quien había lanzado la iniciativa para que se realizara este estudio conocido como «Informe Matteoli». «En los cinco años que llevo presidiendo al CRIF –dijo Hajdenberg– he asistido a un verdadero trastorno».
«Primero estuvieron las declaraciones del presidente Chirac que, en julio de 1995, reconoció por primera vez a su nivel la responsabilidad del Estado francés en las deportaciones».
«Enseguida –añadió– se produjo la declaración de arrepentimiento de los obispos de Francia en setiembre de 1997 y después el proceso Papon» (Maurice Papon, ex jefe de la policía de París, diputado y ministro. Fue funcionario del gobierno de Vichy que deportó judíos a Alemania e hizo brillante carrera en la V República gaullista). El informe de la «Misión Matteoli» entregado este lunes «marca la última etapa de este extraordinario trabajo que la sociedad francesa ha realizado sobre sí misma con lucidez y coraje», afirmó Hajdenberg.
Este trabajo y sus conclusiones son el resultado de la ruptura del mito creado por el general Charles De Gaulle de que el Estado francés no era responsable de los crímenes antisemitas que cometió durante la Segunda Guerra Mundial, porque las autoridades francesas habían surgido como consecuencia de la derrota de Francia frente a Alemania.
El presidente neogaullista Jacques Chirac rompió esta tesis, que durante medio siglo permitió ocultar los crímenes antisemitas y proclamó, en julio de 1995, la responsabilidad del Estado francés y de los franceses, y el fardo de la deuda contraída.
Antes de 1995, todos los presidentes que sucedieron a De Gaulle –incluyendo al socialista Francois Mitterrand– mantuvieron el mito negándose a reconocer una responsabilidad de Francia y sosteniendo que los hechos perpetrados por las autoridades francesas formaban parte de un paréntesis en la historia de la República francesa.
Las víctimas se contaron por decenas de miles: arrestados, les despojaron del dinero que llevaban encima, les quitaron sus empresas y sus inmuebles, les saquearon sus casas y departamentos, sus cuentas bancarias fueron congeladas, sus obras de arte confiscadas en beneficio tanto de franceses como de alemanes.
«La expoliación fue muy organizada, muy impresionante, hubo encarnizamiento para expoliar», según Claire Andrieu, miembro de la Misión.
«La rapidez con que las medidas de expoliación fueron aplicadas por el ministerio francés de Finanzas y por los bancos y órganos de profesión bancaria no deja de plantear interrogantes», indica el informe.
Del 90 al 95% de las sumas expoliadas fueron sin embargo restituidas después de la Guerra, dice el informe.
En total, una cuarta parte de los bienes expoliados (empresas e inmuebles) que representan del cinco al 10% el valor, no ha sido reivindicada.
Cinco bancos franceses (BNP-Paribas, Société Générale, CCF, Crédit Lyonnais, Natexis) están involucrados en una querella presentada en Estados Unidos por familiares de víctimas de la exploliacion de bienes en Francia.
A comienzos de 1997, el primer ministro neogaullista Alain Juppé creó la Misión, presidida por el ex ministro y ex deportado Jean Matteoli, iniciativa confirmada por su sucesor, el socialista Lionel Jospin el mismo año.
El trabajo presentado este lunes, tras un exhaustivo balance, propone 19 medidas para acelerar la restitución de los bienes que todavía no han sido devueltos y para indemnizar a las víctimas, al tiempo que para financiar un organismo que se encargará de mantener vivo el recuerdo de los crímenes cometidos.
La Misión se declaró satisfecha del trabajo de esclarecimiento de los bancos, pero estimó incompleto el de las compañías de seguros.
Recomendó además al Estado francés, principal responsable, que pague alrededor de 200 millones de dólares a la Fundación de la Memoria encargada de mantener vivo el recuerdo de estos crímenes.
También propone que los bienes todavía no devueltos sean entregados con indemnización.
Bancos y compañías de seguros, además de restituir, deberían hacer contribuciones, señaló el informe.
Interrogado sobre los «comentarios» que podrían provocar las elevadas sumas que los franceses de hoy tendrán que pagar por las actuaciones de sus predecesores (unos 2.000 millones de francos), Jean Matteroli respondió a la prensa que «algunos harán comentarios, pero espero que los resultados de la Misión no hagan renacer una forma larvada de antisemitismo».
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