Tironeo en la Argentina por el voto sobre Cuba

El gobierno y la diplomacia argentina están divididos respecto a la decisión que adoptará en Ginebra sobre el deseo de los EEUU canalizado por otros estados de condenar a Cuba por violaciones a los derechos humanos.

Dentro de la Alianza, la coalición gobernante, tanto dentro del Frepaso como en fuertes sectores de la Unión Cívica Radical, es fuerte la oposición a que Argentina mantenga la postura que tuvo el tándem Carlos Menem-Guido Di Tella en el pasado, de franco hostigamiento al gobierno de La Habana.

Los diplomáticos profesionales también tienen puntos de vista diferentes. El responsable de derechos humanos de la Cancillería, Leandro Despouy, está buscando un grado mínimo de autonomía y una relativa independencia en el terreno internacional de los derechos humanos, comenta «Clarín», lo que quiere decir que es favorable a la abstención.

Pero el embajador argentino en Ginebra, Juan Carlos Sánchez Arnau, es favorable a continuar en esta materia el alineamiento con Washington.

La Alianza criticó en el pasado el alineamiento incondicional con los EEUU y tanto Fernando de la Rúa como su canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, afirmaron que ajustarían esa política que lijaba la tradicional argentina en materia internacional. Además, Menem fue criticado por no consensuar una actitud coincidente con sus socios del Mercosur y Chile, al menos.

Brasil, que ha reemplazado a Uruguay, que ha pasado a ser observador, anunció que se abstendrá y se espera que Chile, con su nuevo gobierno encabezado por el socialista Ricardo Lagos, siga por el mismo camino.

La lógica de las cosas indicaría, a priori, que el Palacio San Martín haría lo mismo.

Pero no es tan lineal.

Rodríguez Giavarini mide qué costo puede causarle a De la Rúa cambiar el voto, cuando el Presidente prepara su viaje a los EEUU. Hay un mal dato: el embajador cubano no logra ser recibido por el Palacio San Martín. El titular de la Cámara baja, Rafael Pascual, que estuvo en La Habana representando a la Argentina en la Cumbre de los «77», recibió el pedido de Fidel Castro para que ese encuentro tenga lugar.

La administración de Raúl Alfonsín, tan radical como De la Rúa, nunca condenó a La Habana. Para los analistas, más que la relación argentino-cubana (aún el gobierno no envió su representante a La Habana) lo que estará en juego en Ginebra es el papel que Argentina quiere mantener dentro del Mercosur, si lo privilegiará o mirará como antes especialmente a Washington. Hay expectativa.

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