La tensión racial crece en Zimbabwe
Según el sindicato de granjeros blancos (CFU), Mugabe lamentó la muerte del granjero y se comprometió a «que las cosas vuelvan a la normalidad», señaló el presidente del CFU, Tim Henwood.
El presidente hizo esta declaración durante una reunión de urgencia sostenida con tres dirigentes de los granjeros, pero no dijo explícitamente si daría la orden a los ex combatientes de la guerra de la independencia para evacuar las granjas ocupadas.
Sin embargo, señaló que hará un anuncio en las próximos días, agregó Henwood.
Según el dirigente blanco, Mugabe precisó que se reunirá con los ex combatientes, pero sin recisar cuándo.
En la víspera del vigésimo aniversario de la independencia de Zimbabwe, este martes, la tensión subió en el país luego del anuncio de la muerte de dos miembros de la oposición y del primer granjero blanco muerto desde el inicio de la crisis de la ocupación de tierras en manos de blancos.
Un inicio de diálogo entre los protagonistas pareció vislumbrarse, al reunirse granjeros blancos y ex combatientes progubernamentales el domingo en el norte del país para tratar de buscar un medio de convivencia pacífica, anunció uno de los participantes.
Unas 3.000 personas participaron en la región de Centenary (Mashonalandia centro-norte) en esa reunión, destinada a «estabilizar la situación» y que «aportó sus frutos», declaró el granjero blanco participante. El granjero David Stevens, de 50 años de edad, militante del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC-oposición), fue muerto el sábado por la noche por disparos en pleno rostro hechos por ex combatientes, 70 km al sudeste de Harare, según sus compañeros blancos.
La policía anunció el lunes que había abierto una investigación sobre el asesinato del granjero, y que había interpelado a varios obreros agrícolas, según la agencia de prensa oficial Ziana.
El mismo día de la muerte del granjero blanco, dos miembros del MDC, el principal partido opositor, fueron quemados vivos durante un ataque con cocteles Molotov, según el MDC. Los agresores estaban a bordo de un vehículo que tenía escrito el nombre del partido en el poder (Zanupf).
El presidente Mugabe, que condujo su país a la independencia el 18 de abril de 1980, considera que las reivindicaciones de los ex combatientes son justificadas y que pedir la intervención de la policía solo envenenaría la situación.
Ello «provocaría una gran violencia y un gran conflicto. La única manera de arreglar el problema es aplicando la ley sobre las tierras lo antes posible y sin violencia por ningún lado», dijo.
Este lunes, un gran número de zimbabwenses de origen británico se dirigieron a la embajada de Gran Bretaña, asustados por los incidentes que han ocurrido, indicó una fuente diplomática.
«Tenemos un constante aumento de pedidos de informaciones debido a los sucesos del fin de semana pasado», indicó a la AFP un portavoz de la legación diplomática, rehusando hacer cualquier comentario.
Entre los alrededor de 70.000 blancos que viven en Zimbabwe, unos 20.000 tienen la nacionalidad británica, pero muchos de ellos no estaban inscritos y no tienen pasaporte. Debido al aumento de la tensión, ahora buscan matricularse y conseguir un pasaporte, explicó un diplomático, que pidió el anonimato.
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