Escrito por: Marondera, Zimbabwe, AFP

En vez de huir del paÃs, los granjeros blancos de Zimbabwe prefieren abandonar provisionalmente sus granjas para evitar enfrentamientos violentos con los ex combatientes de la independencia.
“En la situación actual, el encuentro entre un granjero y ‘veteranos’ militantes del ZANU-PF (partido en el poder) que quieren ocupar su granja tiene todas las posibilidades de degenerar en un enfrentamiento”, explicó a la AFP Paul Rose, propietario de una de las 46 granjas del distrito Marondera (70 km al sudeste de Harare, la capital).
“Tuvimos un muerto, cinco de los nuestros resultaron seriamente heridos.
No queremos una escalada de violencia que nadie podrÃa controlar… y queremos salvar nuestras tierras”, precisó.
“Después de la muerte de David (Stevens) tuvimos ganas de vengarnos, pero nuestra vida está aquà y hay que hacer todo por preservar nuestro paÃs”, agregó Paul Rose, mientas contenÃa las lágrimas.
Para su esposa MarÃa, que se define como “una combatiente polÃtica de Zimbabwe”, el asesinato del granjero blanco ocurrido el sábado fue un “asesinato polÃtico”.
El sábado por la noche, cuando se propagó la noticia, las familias de los granjeros cedieron al miedo y partieron hacia la capital, sin saber exactamente dónde ir, admitió Piet Nel. “Pero pasada la emoción, analizamos la situación de manera militar”, explicó a la AFP.
“Para los veteranos el enemigo es el granjero. Sin él ocuparÃan la tierra pacÃficamente”.
“Muchos granjeros volvieron y están dispuestos a ‘actuar’ apenas aparezcan los veteranos”, agregó Nel.
Para ello, los granjeros del distrito de Marondera establecieron una red de vigilancia particularmente eficaz.
El Internet es el primer vector de comunicación entre las granjas “mientras funciona la lÃnea telefónica”.
Menos fiable, la red radial VHF cubre toda la zona gracias a diversas antenas instaladas en colinas altas.
Pero el medio de vigilancia más eficaz se encuentra cerca de la ruta de Harare, donde un granjero condujo a la periodista de la AFP a un pequeño hangar que oculta un avión bimotor Piper.
“Con él hacemos vuelos a baja altura para descubrir a eventuales veteranos”, explica el granjero, que pidió el anonimato.
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