India acusó a Pakistán por atentado con 27 muertos
«Es evidente que (el ataque) ha sido inspirado por Pakistán», afirmó el ministro indio de Relaciones Exteriores, Yashwant Sinha, a la cadena de televisión Aaj Tak.
A su vez, Pakistán condeno también el atentado, afirmando que se trataba de un acto «terrorista» destinado a aumentar la tensión en la región.
El ataque, el más sangriento después de la masacre de 32 soldados indios y miembros de sus familias, el pasado 14 de mayo, cerca de Jammu, lo que estuvo a punto de precipitar a India y Pakistán en una nueva guerra, al acusar Nueva Delhi a Islamabad de ayudar a la rebelión separatista musulmana en la parte india de Cachemira.
Al anochecer del sábado, tres o cinco hombres, disfrazados de sadhus (religiosos hindúes), con bolsas en sus manos, entraron en el humilde barrio de Qasin Nagar, en Jammu, donde tras lanzar granadas, sacaron fusiles y abrieron fuego indiscriminadamente.
Los hombres corrieron de inmediato hacia dos pequeños templos hindúes vecinos, donde volvieron a disparar contra los civiles. Un responsable de la administración local, Rohit Kansal, indicó que la mayoría de las víctimas eran mujeres y niños.
Según un responsable de la policía de Jammu, Dilbagh Singh, los asaltantes lograron huir de los pequeños templos y alcanzar un bosque vecino, donde la policía y los soldados intentaban darles captura en la noche del sábado, mientras que los tiroteos continuaban.
La policía acusó del ataque al grupo islamita Lashkar-e-Taiba, basado en Pakistán, donde fue prohibido en enero y que ya fue acusado por India de ser, junto con otra organización armada, el Jaish-e-Mohammad, responsable del ataque contra el parlamento indio, en diciembre.
Una cacería humana se desató para intentar dar con los atacantes y la misma se prolongó durante la noche. Según los habitantes, las explosiones y ráfagas de ametralladoras resonaron hasta el amanecer, cuando el gobernador de Cachemira, G.C. Saxena, llegó al lugar.
Las autoridades han decidido reforzar los puestos de policía de la región y aumentar el número de efectivos lanzados en la búsqueda de los autores de la masacre.
En el caso del ataque del 14 de mayo, tres militantes musulmanes atacaron un autobús y los barrios de viviendas de un cuartel del ejército cerca de Jammu, matando a 32 soldados indios y a miembros de sus familias antes de ser abatidos.
Nueva Delhi acusa a Islamabad de proveer armas a la guerrilla separatista musulmana que lucha desde 1989 contra la dominación india sobre una parte de Cachemira, así como de permitir la infiltración de militantes desde su territorio hacia la parte india de la región.
Después del ataque contra el parlamento de Nueva Delhi, ambos países movilizaron un millón de soldados hacia su frontera común, en particular hacia la Línea de Control, el límite que separa los sectores indio y paquistano de Cachemira.
Intensas presiones diplomáticas habían logrado disminuir la tensión, y el presidente paquistaní Pervez Musharraf se había comprometido ante Washington, a principios de junio pasado, a poner fin de «forma permanente» a las incursiones.
Pero esta tregua es frágil, y desde principios de julio, India acusa nuevamente a Pakistán de no respetar sus compromisos, algo que Islamabad desmintió.
La soberanía de Cachemira, región del Himalaya de mayoría musulmana, es compartida por India y Pakistán desde la división del subcontinente indio en 1947. *
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