Los osados mozos escapan ilesos al cuarto encierro de San Fermín
Según informes de la Cruz Roja, nadie resultó herido por cornadas en el encierro del miércoles, que se prolongó hasta casi siete minutos por la caída de uno de los astados en el callejón de la plaza.
En la tradicional fiesta de San Fermín, cientos de turistas españoles y extranjeros se lanzan a las calles para llamar la atención de los toros mientras son guiados por la multitud hacia el corral de un coso taurino recorriendo unos 825 metros de las calles del centro de Pamplona.
El festival de San Fermín, que internacionalizó el escritor estadounidense Ernest Hemingway en su novela de 1927, «Fiesta», concluye el domingo cuando el último encierro salga a las calles a perseguir a los mozos que osen desafiarlos.
El martes, se registraron cinco heridos por asta de toro en uno de los encierros más largos que se recuerden en los últimos años, elevando a 10 el número de personas que han recibido cornadas en la fiesta de San Fermín de este año.
El lunes, el encierro se cumplió en menos de tres minutos y de forma limpia, con sólo un herido por asta de toro, mientras que el domingo, primer día del encierro, tres personas resultaron heridas de gravedad en una corrida que se extendió por algo más de siete minutos.
Se estima que alrededor de un millón de personas llega a Pamplona para celebrar uno de los más tradicionales festivales españoles.
En el último siglo, 13 corredores han muerto al ser fatalmente cogidos por algún toro, el último un joven estadounidense de 22 años en 1995. *
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