Le llegó el turno a un coloso pretrolero
El portavoz presidencial, Ari Fleischer, afirmó que el gobierno, a través de la Securities and Exchange Commission (SEC), investigará la denuncia sobre Halliburton «hasta donde ella conduzca», aunque advirtió que, para la Casa Blanca, la acusación «no tiene méritos».
La organización no gubernamental Judicial Watch anunció ayer la presentación de una denuncia judicial en la que asegura que Halliburton –presidida por Cheney entre 1995 y 2000 y un gigante del equipamiento para la exploración petrolera– «infló» sus ganancias en los libros contables por 445 millones de dólares entre 1999 y 2001.
«Halliburton sobreestimó sus ganancias y causó graves pérdidas a sus accionistas», dijo Larry Klayman, director de Judicial Watch, que presentó la demanda en nombre de dos tenedores de títulos de la compañía petrolera.
Klayman afirmó incluso que la nueva campaña de Bush contra la galopante falta de ética y los fraudes entre las corporaciones estadounidenses, reflejada en los casos de Enron y WorldCom, es una forma de desviar la atención lejos de Cheney y sus prácticas comerciales.
«Mirar para otro lado en el caso del vicepresidente sentará el precedente de que la élite de Washington está más allá de la ley», indicó Klayman.
En la rueda de prensa de hoy, Fleischer dijo que la oficina del vicepresidente «consideró que el juicio no tiene mérito y esa es la posición» que asume la Casa Blanca.
Igual postura adoptó hoy la cúpula de Halliburton, para la cual «los reclamos en esta presentación judicial son falsos e infundados», según afirmó en un comunicado el jefe de la oficina financiera de la compañía, Doug Foshee.
Hablliburton está siendo observada por la SEC desde mayo último, cuando comenzó una investigación sobre presuntas irregularidades contables relacionadas con los costos de trabajos de construcción en 1998, cuando la empresa era presidida por Cheney.
La SEC todavía no presentó cargos por este caso, pero la investigación es seguida muy de cerca por la oposición demócrata, que todavía espera el inicio de la carrera de las elecciones de noviembre para volver a apuntar sobre los escándalos del mundo de las corporaciones.
De prosperar, la denuncia contra Halliburton sería un grave golpe para Bush, quien ya quedara en el centro de la tormenta durante el escándalo de la compañía energética Enron, dirigida por su amigo Ken Lay, uno de los mayores aportantes a la campaña presidencial del actual inquilino de la Casa Blanca.
Para peor, la polémica estalló apenas un día después de que Bush lanzara una fuerte crítica a las corporaciones económicas, en el medio de crecientes casos de corrupción y un sector al cual pertenecieron o pertenecen varios de los principales ministros del actual gabinete. *
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