Estalló Washington
«La capital de Estados Unidos es un símbolo de la explotación del capital», gritó un activista negro mientras lo vitoreaba una multitud de unas 3.000 personas en un enorme jardín cercano a la Casa Blanca. «Sólo queremos que se alivie el peso de la deuda externa sobre nuestros hermanos y hermanas. El tiempo ha llegado para democratizar el Banco Mundial, el FMI y la OMC (la Organización Mundial de Comercio)», dijo otro activista que lo precedió en un palco frente a los manifestantes. En el sitio destacaba un caballo de Troya que portaba en su costado la leyenda «Créditos» y de su cuello colgaba una etiqueta de regalo con la frase «De parte del FMI».
También abundaban los carteles con ataques al FMI: «Detengan al FMI Fondo de la Miseria Internacional» y «Detengan la Guerra de Washington contra los pobres del mundo». La multitud se congregó en el lugar de forma pacífica, convocada por diversas organizaciones civiles en ocasión de las llamadas reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.
El presidente Bill Clinton se encuentra en el estado de California desde el sábado. Entre los asistentes había desde grupos ecologistas hasta simpatizantes prozapatistas. Un grupo pedía cambios en la política de Estados Unidos en Colombia, argumentando que hasta ahora sólo ha provocado muerte y represión a los indígenas.
«Colombia es la traducción al español de Vietnam», rezaba un cartel del grupo, llamado Colombia Support Network. La policía instaló barreras alrededor de unas 30 cuadras que incluyeron las de ambas organizaciones y la propia Casa Blanca, pero los manifestantes crearon otro cerco alrededor con cadenas humanas para tratar de sabotear el inicio de los encuentros.
El cerco virtualmente mantenía secuestrados a los ministros de Finanzas, gobernadores de bancos centrales y funcionarios de naciones ricas y pobres que asisten a los encuentros.
Durante la mañana, la policía usó gas lacrimógeno y bastonazos para dispersar a dos pequeños grupos de manifestantes en calles cercanas a la sede el FMI, pero no hubo consecuencias mayores.
La protesta no sólo no logró frustrar el inicio de la reunión del FMI, sino que más bien pareció tomar un tono de festival hippie, con el fin de la llovizna matinal y la salida del Sol.
Ciclistas y patinadores aprovecharon el cierre de calles para pasear y los turistas tomaron la protesta como la atracción del momento, tomándose fotos junto con agentes de la policía con tanto equipo antimotines que parecían guardametas de hockey. Otros más se tomaban fotos junto a un enorme esqueleto de cartón que tenía una jaula en su mano donde se leía «Sudor barato, deuda cara», en alusión a los esquemas crediticios de los organismos financieros internacionales hacia las naciones menos desarrolladas. La mayoría de los presentes en la llamada zona de La Elipse eran jóvenes vistiendo jeans, camisetas y pañoletas a manera de gorras, algunos de ellos descalzos. Un anciano de barba desarreglada portaba una camiseta con la leyenda «Mao (Tse Tung) más (necesario) que nunca».
Compartí tu opinión con toda la comunidad