La derecha se quedó con el norte italiano
Según esta encuesta, con un margen de error de +0-2%, la derecha conservaría Lombardía, Piamonte y Venecia (en el norte), Pullas (sur) y se halla en buena posición en Liguria (norte), Calabria (sur), Abruzos (centro) y sobre todo, en Lacio, la región de Roma, donde el candidato de derecha obtendría entre el 41 y el 51% frente al 46 al 50% que se pronostica al presidente saliente. La izquierda encabeza las restantes 7 regiones que ya dirigía, siempre según el mismo sondeo.
Una segunda estimación realizada a la salida de las urnas, media hora más tarde, confirmaba las tendencias del primero de los sondeos y añadía una región más, la Molise (sureste de Italia) a la lista en las que la derecha andaba pisándole los talones a la izquierda.
En lo que respecta a los votos obtenidos respectivamente por los dos principales contrincantes en las regiones sometidas a votación, la coalición de derecha contaría con el respaldo de entre el 45 y 48% de los votos contra el 43 y el 46% que se llevaría la coalición de izquierdas, siempre según el último sondeo.
Unos 43 millones de italianos fueron llamados a las urnas ayer para elegir a los 15 presidentes regionales en unos comicios considerados como cruciales por las fuerzas políticas, un año antes de las elecciones legislativas.
Los italianos votaban por primera vez en un escrutinio directo para designar a los presidentes de 15 regiones de estatuto ordinario.
A las 12.00 locales (10.00 GMT) el índice de participación de las elecciones regionales era de 17,4%, según el Ministerio del Interior, contra 13,9% en las elecciones precedentes, en 1995, pero la participación había sido entonces calculada una hora antes, lo que dificulta las comparaciones.
Los dos informativos de televisión del mediodía de la cadena pública RAI señalaron que el porcentaje registrado indicaba «un ligero crecimiento de la participación» con relación al escrutinio precedente.
Se trata de comicios importante pues serán los últimos antes de las legislativas, que tendrán lugar dentro de un año.
Se presentan 66 candidatos a la presidencia de esas regiones y se dispusieron en todo el país unos 53.000 colegios electorales.
En vísperas del escrutinio, las principales formaciones, la coalición de centroizquierda del Jefe de gobierno, Massimo D’Alema, y la coalición de derecha del magnate de la comunicación, Silvio Berlusconi, declararon estar confiadas en su victoria.
Las 5 regiones italianas con estatuto especial ya votaron el año pasado para elegir a sus respectivos presidentes.
Pero la importancia de los comicios supera el marco regional. La derecha siente que el viento sopla a su favor y quiere utilizar estas elecciones como trampolín para volver al poder. En especial espera arrebatar a la izquierda las regiones de Liguria (noroeste) y Lacio (región de Roma).
Berlusconi, que se implicó a fondo en la campaña, no dudó en firmar alianzas electorales con los neofascistas del Movimiento Social Italiano-Llama Tricolor y los secesionistas de la Liga Norte. Sin embargo, fueron éstos últimos los que provocaron su caída en diciembre de 1994, tras 7 meses de gobierno.
Por su parte, el centro-izquierda, que administra actualmente 11 de las 15 regiones, espera conservar su ventaja e incluso robar algunos bastiones a la derecha como el de Venecia (noreste) o el Piamonte (noroeste).
D’Alema se declaró dispuesto a trabajar, tras las elecciones, con los radicales de Marco Pannella y Emma Bonino, candidatos respectivamente en Campania y el Piamonte. Los radicales, ex aliados de Berlusconi, se han convertido en la cuarta fuerza política del país desde las elecciones europeas de junio pasado.
Pero la izquierda cuenta sobre todo con la experiencia de sus cinco presidentes y tres vicepresidentes salientes y de algunas personalidades populares como el alcalde de Nápoles, Antonio Bassolino, candidato en Campania (sur), el filósofo Massimo Cacciari en Venecia y la ministra de Solidaridad Social, Livia Turco, en el Piamonte.
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