Pinochet bajo proceso en otros países
El sobreseimiento dictado el lunes fue seguido el jueves por la renuncia que Pinochet presentó al cargo de senador vitalicio que ocupaba gracias a la Constitución de 1980 que él mismo dictó.
Su renuncia, expresó su abogado Miguel Alex Schweitzer (que fue ministro durante la dictadura, «siempre estuvo presente en la medida que su salud le iba flaqueando, empero tal resolución siempre se fue postergando».
Sin embargo, dijo que la determinación «no se debió a que hubiera existido una negociación en el sentido que él se retiraba de la vida política a cambio de un sobreseimiento por parte de los tribunales».
La medida fue dictada el lunes cuando la Corte Suprema eximió a Pinochet de toda responsabilidad en el proceso por el crimen, en octubre de 1973, de 57 opositores a su régimen.
Así, Pinochet se retira de la vida política con su renuncia como vitalicio en el Senado, hecho que se formalizará en la tarde del martes, pero mantiene todas las prerrogativas, como fuero, dieta y custodia militar.
Sin embargo el hecho de haber sido sobreseído por la Justicia «no elimina los procesos que se llevan en su contra en otros países», dijo ayer en entrevista radial el ministro Muñoz.
Recordó que en España se siguen contra Pinochet un juicio en la Audiencia General, que encabeza el abogado Joan Garcés, y otro de la Acusación Particular y Popular.
También la jueza argentina María Servini de Cubría pidió a la justicia chilena la extradición de Pinochet por considerar que tiene responsabilidad en el crimen, perpetrado en Buenos Aires en 1974, del ex general Carlos Prats, que fue su antecesor en el máximo cargo del Ejército.
Muñoz dijo «compartir la frustración de quienes buscan la verdad, los familiares de detenidos desaparecidos, y seguramente van a seguir buscándola con todo derecho, porque a quien perdió un ser querido no puede negársele esa pasión y ese derecho de buscar justicia».
Pero el ministro agregó que «la base de una democracia es aceptar las decisiones de los poderes independientes».
En su carta de renuncia al Senado, Pinochet reivindicó el cruento golpe de Estado que encabezó en 1973, que según sus palabras fue «en defensa de la soberanía, la seguridad nacional y la paz de nuestro pueblo». *
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