Dificultades para la entrega de alimentos

El transporte de decenas de miles de toneladas de alimentos para las víctimas de la sequía en el sudeste de Etiopía se complicó por el mal estado de las carreteras y por los problemas de inseguridad que reinan en la región somalí, epicentro de la crisis alimentaria.

Las 830.000 toneladas de alimentos pedidas por la comunidad internacional llegarán, en los próximos meses, a los puertos de Yibuti y de Berbera, en la autoproclamada república de Somaliland.

Desde ahí, deberán ser transportadas en camión hasta la capital, Addis Abeba, y las zonas necesitadas, a través de rutas frecuentemente en muy mal estado.

Las autoridades de Etiopía, que distribuyen una gran parte de la ayuda, pidieron a las organizaciones humanitarias que recurran a transportistas privados para llevar los alimentos, medicinas y materiales.»Pero encontramos pocas compañías privadas que acepten ir de Jijiga (norte de la región somalí) a Gode (al sur de la región)», principalmente por los conflictos entre clanes y la hostilidad de una parte de los somalíes hacia los otros etíopes», explica una fuente humanitaria que solicitó mantenerse en el anonimato.

«Debemos encontrar choferes que no sean originarios de las tierras altas de Etiopía y que puedan ser aceptados tanto por los issak del norte como por los ogadén del sur», añade, precisando que además las tarifas de los transportistas son muy elevadas para estos trayectos. La región de Ogadén, donde operan los rebeldes separatistas del Frente de Liberación Nacional de Ogandén, ha sido clasificada en «fase 3″ por las Naciones Unidas, lo cual quiere decir que el personal humanitario desplazado a esta región no tiene derecho a pernoctar.

La ONU tiene constancia de una veintena de incidentes violentos desde agosto de 1999, según un documento del Programa Alimentario Mundial (PAM). El último fue la muerte de un chofer de Médicos Sin Fronteras durante una emboscada en la que otro humanitario también resultó herido, en febrero pasado.

El jueves, durante una conferencia de prensa, el primer ministro Meles Zenawi reconoció que la seguridad en la región no estaba plenamente asegurada, pero defendió que «estos incidentes no pueden comprometer el programa de ayuda».

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