Manifestación unitaria contra la represión

Todas las organizaciones de los desocupados organizados (piqueteros) se unirán hoy en la concentración convocada en Plaza de Mayo en repudio a la represión de una semana atrás en Avellaneda que dejó el saldo de dos militantes fusilados por la policía bonaerense y que sacudió al gobierno central y nacional.

En una iglesia porteña, la misma que en los años de plomo daba refugio a los familiares de los desaparecidos, sesenta organizaciones junto a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) llamaron a llenar hoy las calles en «contra del hambre, la represión y el autoritarismo» y por el juicio y castigo a los responsables de los dos militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados, MTD, Maxiliano Kosteki y Darío Santillán.

El MTD es integrante de la coordinadora Aníbal Verón, una de las más decididas organizaciones de los piqueteros.

Este sector, junto con otras organizaciones de desocupados que se nuclean en el Polo Obrero, Barrios de Pie, etc. (que conforman el Bloque Piquetero Nacional) iniciarán la marcha en Avellaneda, para homenajear a los caídos, cruzarán el puente Pueyrredón, que se ha convertido en un objetivo, e irán hacia el Parlamento donde se unirán con las columnas de la CTA y de la Corriente Clasista y Combativa, a organizaciones defensoras de derechos humanos y a partidos que se suman a la protesta, entre ellos el comunista, los socialistas o el ARI, de Elisa Carrió.

Son grandes ausentes los dos sectores que disputan la dirección de la CGT y los partidos justicialista y radical.

Del dividido sector piquetero se oyeron voces de unidad en la emergencia en tanto se conocen más hechos de represión y de intentos de borrar las evidencias por parte de la bonaerense, lo que fue denunciado ayer por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá. Este admitió que su gobierno y «muchos policías» sufren, desde aquel día, «vergüenza e indignación».

Lo hizo a poner en funciones al flamante ministro de Seguridad y Justicia, Juan Pablo Cafiero, que hasta ayer ocupaba la vicejefatura del gabinete de Eduardo Duhalde. Los cambios fueron consecuencia de la crisis que catapultó la represión y salpico hondamente al gobierno nacional como al bonaerense.

Cafiero reclamó un «nunca más», recordando la histórica consigna posdictadura y con la que cerró su pedido de condena perpetua contra sus jefes en el histórico proceso de 1984, el fiscal Carlos Strassera.

Aplicar la ley

Cafiero sintetizó su gestión en «ni duros, ni blandos; aplicación de la ley», pero su designación cayó mal en el espacio de la derecha y ni que hablar entre aquellos integrantes de la bonaerense que se han manejado con impunidad estos años. El nuevo ministro bonaerense proviene de las filas del Frente Grande (centro-izquierda) aunque del ala que optó por respaldar a Duhalde, al igual que la Unión Cívica Radical.

Pero desde el gobierno nacional salen mensajes cruzados. El ministro del Interior, Jorge Matzkin y el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, volvieron a endilgarle al piqueterismo objetivos violentistas y antidemocráticos. Advertencias parecidas, desbrozaron el camino de la represión del «miércoles negro».

Cada hora que transcurre se conocen nuevos datos que entierran la teoría oficial de que lo ocurrido en Avellaneda fue obra de un policía desorbitado y no, una represión cuidadosamente planificada.

A la identificación de elementos para militares infiltrados en las columnas de desocupados, filmaciones de civiles que tiran con armas de fuego y recogen las cápsulas servidas, para que no quedaran rastros de su presencia, se denuncian amenazas telefónicas contra testigos o abogados que siguen el caso de los asesinatos.

Es sin duda, una organización que actúa clandestinamente y la cosa es saber a quien responden y si sus objetivos son crear las condiciones para un gobierno de fuerza.

El jefe del gabinete, pidió a los piqueteros «cuyas demandas reconocemos», que actúen dentro de la ley, que no lleven elementos de autodefensa (palos, piedras, bulones) habituales en algunas marchas del pasado.

El miércoles negro hubo dos muertos, numerosos heridos (algunos aun graves en el hospital Fiorito de Avellaneda), detenidos en masa, pero ningún policía (excepto uno, el que comandaba el operativo), ni prefecto marítimo recibió un rasguño pero desde las filas de los uniformados de las dos fuerzas salieron no solamente disparos con balas de goma, sino de plomo.

La prensa y la verdad

Ya se conoce que la investigación tomó inmediatamente el buen camino por las pruebas presentadas por fotógrafos y camarógrafos, y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra) colocó en su justo término lo ocurrido.

Por eso en un documento » rechaza el reconocimiento público que hiciera el jefe de Gabinete. Alfredo Atanasoff, a la labor desarrollada por los trabajadores de prensa en la cobertura de los hechos del Puente Pueyrredón, y particularmente la mención a que nuestra tarea garantiza el fin de la impunidad en la Argentina».

Es que «lograr el fin de la impunidad es tarea del Estado, y no de la prensa, y se va a alcanzar cuando los responsables no faciliten con sus dichos la represión ni se hagan eco, de las mentiras exculpatorias de los asesinos.

Los trabajadores de prensa hicimos nuestro trabajo, y nos responsabilizamos de hacerlo bien.

Si los que nos gobiernan hubieran hecho bien el suyo, Darío Santillán y Maximiliano Costeki estarían vivos, y el pueblo no estaría hambreado.

Ahora cabe exigir que se responsabilicen por sus hechos y sus dichos y pidan perdón al pueblo argentino».

Bien dicho. *

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