El centro-izquierda se enfrenta a la centro-derecha

Los italianos eligen a 15 presidentes regionales

Pese a no ser candidatos, el jefe del gobierno, Massimo D’Alema, y el líder de la oposición conservadora, Silvio Berlusconi, participaron en la campaña para convencer a sus seguidores y a los indecisos de la importancia de estas elecciones.

Por primera vez, los presidentes de las 15 regiones serán electos directamente y concentrarán en sus manos más poder que sus predecesores.

Pero la importancia de los comicios supera el marco regional. La derecha siente que el viento sopla a su favor y quiere utilizar estas elecciones como trampolín para volver al poder.

En especial espera arrebatar a la izquierda las regiones de Liguria (noroeste) y Lacio (región de Roma).

Por su parte, el centro-izquierda, que administra actualmente 11 de las 15 regiones, espera conservar su ventaja e incluso robar algunos bastiones a la derecha como el de Venecia (noreste) o el Piamonte (noroeste).

Berlusconi, que se implicó a fondo en la campaña, no dudó en firmar alianzas electorales con los neofascistas del Movimiento Social Italiano-Llama Tricolor y los secesionistas de la Liga Norte.

Sin embargo, fueron éstos últimos los que provocaron su caída en diciembre de 1994, tras 7 meses de gobierno.

D’Alema, por su parte, se declaró dispuesto a trabajar, tras las elecciones, con los radicales de Marco Pannella y Emma Bonino, candidatos respectivamente en Campania y el Piamonte. Los radicales, ex aliados de Berlusconi, se han convertido en la cuarta fuerza política del país desde las elecciones europeas de junio pasado.

Pero la izquierda cuenta sobre todo con la experiencia de sus cinco presidentes y tres vicepresidentes salientes y de algunas personalidades populares como el alcalde de Nápoles, Antonio Bassolino, candidato en Campania (sur), el filósofo Massimo Cacciari en Venecia y la ministra de Solidaridad Social, Livia Turco, en el Piamonte.

Berlusconi declaró que «ganar una o dos regiones sería un buen resultado». En caso de victoria, la derecha pretende reclamar legislativas anticipadas.

Pero si la izquierda se mantiene, D’Alema verá su autoridad reforzada en el centro-izquierda y aparecerá como el «candidato natural» para encabezar las elecciones generales de 2001.

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