Teme De la Rúa estallido social
Hay un debate dentro del oficialismo: la viabilidad del rumbo actual. Tuvo una áspera expresión el martes, apenas Fernando de la Rúa dejó la reunión del gabinete para darle jerarquía a la reunión de la Iglesia Católica, que busca que el diálogo entre empresarios, gremialistas y Estado bajo su protección, no agudice la conflictividad que los eclesiásticos conocen como pocos en lo más profundo de la sociedad.
Es una expresión de deseos sin colocar en la agenda una alternativa al actual esquema de crecimiento y distribución.
Es lo que varios ministros y el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez se preguntan en voz cada vez más sonora y que ese martes tuvo esa expresión crítica al planteo del secretario de Hacienda, Mario Vicens, de recortar en mil millones de pesos más los gastos presupuestados para este año, porque las cuentas no cerrarán el segundo trimestre. Vicens se puso a tono con el reclamo presidencial y de una expresiva intervención del canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, respaldando seguir reduciendo el déficit para bajar el riesgo país y atraer inversiones.
Hay otro factor que empujaría hacia la ortodoxia, si la crisis en Wall Street repercute, como se teme sobre la programación económica.
Entonces, es irreal demandar al mismo tiempo éxitos en el crecimiento y medidas para ir al encuentro del estallido social, la ingrata tarea que deben implementar, casi sin fondos, los ministros de Trabajo y Seguridad Social.
La tarea de calmar el descontento
Alberto Flamarique, que maneja la cartera laboral, tendrá algunos pesos más, pero los distintos esquemas de subsidios directos tienden a ampliar el número de beneficiarios, rebajando el escueto mínimo actual, remontando una situación heredada de la administración anterior, pero, de todas maneras, establecidas en el presupuesto corregido por el gobierno. Flamarique pone más el acento en las virtudes que supone tiene el proyecto de ley laboral para ampliar frágiles lugares de empleo y en estimular que las empresas tomen, dándole premios, a personas mayores de 40 años, que en la Argentina de hoy van camino a convertirse en parias.
La ley laboral despereza en la Cámara de Senadores. Ahora el bloque justicialista quiere aprobarla antes de los comicios porteños. Primero, porque está cuasi convencido que los ganará la Alianza, lo que le dará mayor autoridad para presionar a la Cámara alta y luego, por la total seguridad de que el candidato oficial del peronismo, bendecido por Carlos Menem, estará lindando el ridículo, del que, ya se sabe, no hay retorno.
La Alianza está dispuesta a darle alguna satisfacción al peronismo, pero no en el corazón del proyecto: descentralización de los convenios colectivos y preeminencia al convenio nacional sobre el que se arreglen en las empresas. Hugo Moyano tiene el convencimiento que la mayoría de los senadores peronistas no lo respalda y piensa disuadirlos con un mitin de envergadura para el 27 de abril; no habrá senadores porque viajan a un Congreso. Ergo: no es improbable que horas antes, la Cámara alta defina la situación, entre gallos y medianoche.
La ley laboral, se acepta, no generará empleo, si no se dan las condiciones de crecimiento. Por eso, De la Rúa recibió a dos centenares de empresarios, entre ellos de los sectores más castigados por la apertura casi irrestricta o por el corset de la convertibilidad, para dar un mensaje de esperanza, de que la economía crecerá cada vez más, que hay que prepararse para una cruzada exportadora respaldada por 47 medidas, ninguna de ellas espectacular.
Disparen sobre Graciela
Hubo otra señal importante: que no todo hay que esperarlo de la mano invisible del mercado, que el Estado incentivará a los sectores productivos.
Con todo, el incremento de las exportaciones que reclama un terrible esfuerzo de mejora de la productividad y un Estado promotor incidirá pequeñamente sobre el crecimiento del empleo. Los 3,5% de trepada del PBI que promete Machinea no darán ni un punto de mejora para cuando se mida la cesantía en octubre. Aun manteniéndose la suba por todo el cuatrienio, en el 2003, la tasa de desempleo seguiría siendo de dos dígitos.
Esta realidad exige un retorno al mercado interno con la motorización de las Pymes que aún no tienen, salvo como proyectos, la batería de medidas que pudieran sacarlas del actual letargo, una mejoría en el poder adquisitivo y, sobre todo, una urgente reactivación de las economías regionales.
En tanto, urge restablecer la red de contención social, limitada por las carencias presupuestarias y, en opinión de personas influyentes de la Alianza, por la poca operabilidad del Ministerio de Seguridad Social.
Para peor su cabeza, Graciela Fernández Meijide, tiene un entrevero con el secretario de Políticas Sociales, Eduardo Bustelo, un hombre de su partido, y ha tenido que invertir parte de su tiempo (o preocupaciones) en dos casos de distinto tenor con gran repercusión periodística, que la colocó en el medio de una tormenta política.
De boca para afuera, el apoyo del Frepaso hacia la mujer ha sido más tibio que el del Presidente, que dos veces en la semana ha debido respaldarla para evitar una crisis en el gabinete.
Los analistas suponen que en los próximos meses De la Rúa movería fichas ministeriales
Opiniones encontradas
En las cercanías de la mujer ven las cosas de otra manera. Aceptan como erróneo el nombramiento del cuñado de la ministro como cointerventor del PAMI (Obra Social de los jubilados) y aunque a la mujer le costó seguirlo al Presidente en su decisión de sacarlo urgentemente de los primeros planos, finalmente se alineó y esa actitud permitió que De la Rúa la hiciera participar de su reunión con el gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, donde el tema era el posible estallido social en su provincia. Horas antes del cónclave, ella estaba más afuera del gobierno que dentro.
Los cercanos a Fernández Meijide tienen otra visión de su trabajo: que ha estado diligente cuando las inundaciones, que tiene un proyecto para frenar la marginalidad que respalda la Iglesia y que sin fondos acuerda con la mayoría de los gobernadores peronistas, dato de gran importancia para el gobierno nacional y que además permitirá darle racionalidad al gasto. Buenos Aires sigue siendo un duro hueso, pese a que su gobernador, Carlos Ruckauf, salió a resguardarla de un pedido de interpelación por el caso de Angel Tonietto, el mencionado cuñado.
En rigor, ni él ni los parlamentarios, quisieron darle aire a Domingo Cavallo, único beneficiario de ese debate electoralista.
El caso del asesor de la Secretaría de Deportes que se quiso mostrar como una relación semejante a la de Carlos Menem con sus maestros de golf, compensados como empleados ñoquis, murió apenas salió a luz: Eduardo Wetzel, de él se trata, tiene antecedentes para el cargo.
Pero la ministra está debilitada y en su partido le piden acción y que baje el perfil. Es una crisis para el Frepaso que no exhibe demasiados cuadros para la función pública.
Este déficit puede ser aprovechado por un sector del radicalismo que busca alejar a su socio o rebanar su presencia en el gobierno y a quien querrán imponerle elecciones internas cuando se decidan las candidaturas a senadores y diputados en el 2001.
Ibarra demolió a Cavallo
Al Frepaso le cuesta construir partido sin repetir, estilo que no quiere «Chacho» Alvarez, el clientelismo clásico, extendido en cambio entre cuadros intermedios en función pública.
No sería extraño que estallen casos más serios pero en otras esferas, pero no habría que leer el destape como una «conspiración».
La Alianza, mi
entras no consiga mejorar la economía de modo diferente al menemismo, sólo puede ofrecer austeridad y transparencia.
Por eso cuando algo marchita esa imagen, el caso se amplifica. En todo caso, el gobierno debería revisar muchos nombramientos, verificar si no ha designado en algunas áreas a personas que están de los dos lados del mostrador.
Despues del debate televisado entre los principales candidatos para el gobierno porteño, las chances de triunfo del aliancista Aníbal Ibarra crecieron para vencer en el primer turno a Domingo Cavallo.
Si esto es así, el gobierno recibirá una formidable bocanada de aire. Pero el alivio durará poco si no consigue convencer a la sociedad que hay sueños por los que vale sacrificarse.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad