Curioso sitio del ejército israelí a la Mukata de Hebrón

Los habitantes de Hebrón asistieron el viernes, impotentes y confundidos, a la demolición de una parte de su Mukata (sede de las autoridades locales) que llevó a cabo el ejército israelí para obligar a salir a los palestinos atrincherados.

Luego de un bombardeo intensivo de la ciudad, el ejército israelí tiene como objetivo dejar a la vista el esqueleto del inmenso edificio en donde hombres armados, cuya cantidad se ignora con precisión, se atrincheraron luego de que Hebrón fue reocupada el martes, al igual que otras ciudades de Cisjordania.

En lo alto de la colina, el edificio con los muros gastados tiene un hueco en el primer piso realizado por una topadora D9, el monstruo de hierro blindado que utiliza el ejército y que ensordece todo el barrio con un ruido infernal. Cuando el hormigón resiste, los disparos de los tanques continúan el trabajo.

«No tomará mucho tiempo destruir la Mukata. Qué obstinación, cuando en realidad nadie sabe exactamente lo que pasa adentro», comenta Zuher Kurdi, director del canal al-Amal TV. Amal, la «televisión de la Esperanza», canal independiente creado en 1997, ofrece a los habitantes afectados por el toque de queda imágenes en directo de los acontecimientos. Este viernes, una intervención del ejército israelí no parecía inminente, mientras que un negociador palestino, invitado a ingresar al complejo volvió con las manos vacías ya que no encontró a los atrincherados.

«Es enorme, hay centenares de cuartos. Israel no está apurado, conocen bien este edificio, no van a correr riesgos», agregó Kurdi, que piensa que los atrincherados «no podrán aguantar más de un mes».

Delante del edificio, soldados israelíes toman sol, mientras que palestinos se arriesgan acercándose a las casuchas cercanas para recuperar una frazada o una alfombra, antes de irse tan rápido como se lo permiten sus piernas.

«La situación es muy confusa, fuera de lo común», dijo el diputado Abbas Zaki. «Nadie sabe, ni del lado palestino, ni del lado israelí, quién está en el interior. Mientras tanto, Israel se ensaña con la sede de la Autoridad Palestina.

«La vida en Hebrón no es una vida», indicó, recordando el estatuto particular de la ciudad, que alberga en su corazón un reducto de alrededor de 400 colonos judíos, y que por ello esta ciudad siempre quedó en cierta forma bajo control israelí. «A pesar de todo, en esta Intifada Hebrón nunca fue un ‘lugar caliente’. Entonces por qué Israel hace esto, lo único que logra es sembrar el odio y recordarnos que somos un pueblo ocupado que debe continuar su lucha», agregó. Al pie de la Mukata, la ciudad se extiende, encajonada entre dos colinas repletas de edificios blancos. En el fondo se ven las construcciones prefabricadas de la colonia Tel Rumeidah, una de las implantaciones que desde 1967 se extendió en las inmediaciones de Hebrón. «Esta Mukata es una tragedia más», dice un joven al salir de la mezquita, violando el toque de queda, y que súbitamente se encoleriza. «Â¡Nadie cederá aquí! Si quieren la paz, ¿por qué los judíos no dejan de traer a gente de Rusia o de Estados Unidos?», se indignó Mahmud al-Mortaseb, de 72 años, temblando de odio, fustigando a sus gobernantes como «traidores que fracasaron».

Pero si se preocupan por los atrincherados, nadie se lamenta por este edificio que data de la era británica, que luego fue ocupado por los israelíes y por el que antes de la autonomía desfilaron centenares de prisioneros palestinos.

«Fui prisionero durante varios meses, ese lugar no es un buen recuerdo», comentó el comerciante Haythem Jaabari que desafió el toque de queda por media hora para repartir frituras a un grupo de niños. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje